La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que el riesgo de propagación del sarampión en las Américas se mantiene en un nivel muy alto, en un contexto de brotes activos, deficiencias en las coberturas de vacunación y una creciente movilidad internacional de personas. La evaluación, difundida este viernes, adquiere especial relevancia ante la proximidad de eventos religiosos masivos en América del Sur, que podrían favorecer la circulación del virus entre países y comunidades con distintos niveles de inmunización.
La preocupación está respaldada por las cifras epidemiológicas. Según los últimos datos de la OPS, entre el 4 de enero y el 3 de octubre de 2026 se notificaron 55.792 casos confirmados de sarampión y 77 muertes en 17 países y territorios del continente. La cantidad de contagios representa un incremento de 4,8 veces respecto del mismo período del año pasado.
Guatemala encabeza la lista de países con mayor número de infecciones, seguida por México, Estados Unidos, Perú y Canadá. Entre los cinco concentran el 99,5% de los casos confirmados, aunque también se notificaron contagios en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Uruguay y otras naciones de la región.
El organismo internacional señaló que la combinación de personas susceptibles, desplazamientos entre países y grandes concentraciones puede facilitar la aparición de nuevas cadenas de transmisión. Por eso, instó a las autoridades sanitarias a reforzar la vacunación, la vigilancia epidemiológica y la capacidad de responder rápidamente ante casos sospechosos.
“El sarampión es altamente contagioso y estamos viendo las consecuencias de las brechas en la cobertura de vacunación en las Américas”, advirtió el director de la OPS, Jarbas Barbosa, quien insistió en la necesidad de proteger a los niños y detectar oportunamente los contagios.
Argentina también enfrenta el riesgo de nuevos brotes
Aunque la mayor concentración de casos se registra en otros países, Argentina no está fuera del escenario de riesgo, especialmente por la posibilidad de que personas infectadas ingresen desde territorios donde el virus continúa circulando.
En declaraciones a la Agencia Noticias Argentinas, la médica infectóloga pediátrica Virginia Verdaguer (M.N. 95.673) explicó que la reaparición de brotes está relacionada con la disminución de las coberturas de vacunación, los esquemas incompletos y los viajes internacionales de personas que no cuentan con inmunidad suficiente.
“En Argentina continúa existiendo el riesgo de reintroducción del virus a través de viajeros procedentes de países donde la enfermedad sigue circulando. Un único caso importado podría generar transmisión local si entra en contacto con personas que no están adecuadamente protegidas”, señaló la especialista.
El problema no depende únicamente de cuántas personas estén vacunadas a nivel nacional. También influye cómo se distribuye esa protección entre las distintas comunidades, ya que pueden existir sectores donde se acumule una cantidad importante de personas susceptibles.
Verdaguer explicó que, cuando el virus ingresa en esos grupos, encuentra condiciones favorables para propagarse. En consecuencia, una cobertura nacional elevada no necesariamente evita brotes localizados si persisten poblaciones con esquemas incompletos.
“Para prevenir brotes, no alcanza con tener un buen promedio nacional de cobertura. Es necesario que la vacunación sea alta y homogénea en todas las comunidades”, remarcó.
La advertencia adquiere particular importancia en territorios con circulación frecuente de viajeros y conexiones internacionales, como ocurre en las provincias fronterizas.
Por qué el sarampión se propaga tan fácilmente
El sarampión es una enfermedad viral de transmisión respiratoria que puede contagiarse incluso antes de que la persona infectada presente las manchas características en la piel.
Según explicó Verdaguer, hasta nueve de cada diez personas susceptibles que tienen contacto cercano con alguien infectado pueden contraer la enfermedad. Además, una persona puede transmitir el virus desde cuatro días antes hasta cuatro días después de la aparición de la erupción.
La transmisión ocurre principalmente por el aire, a través de partículas respiratorias que una persona infectada libera al respirar, hablar, toser o estornudar. El virus puede permanecer suspendido en el ambiente hasta dos horas, circunstancia que facilita los contagios en espacios cerrados o concurridos.
La infectóloga señaló que los síntomas suelen comenzar entre siete y catorce días después del contacto e incluyen fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos enrojecidos y malestar general. Posteriormente aparece una erupción que habitualmente comienza en la cara y se extiende hacia otras partes del cuerpo.
Ante la presencia de fiebre y manchas en la piel, la recomendación es consultar inmediatamente con un profesional de la salud, procurando informar previamente al establecimiento sanitario sobre la sospecha para evitar la exposición de otras personas en las salas de espera.
Verdaguer también advirtió que el sarampión puede provocar complicaciones graves, como neumonía y encefalitis, además de otras afecciones que requieren atención hospitalaria. Los niños pequeños, las personas inmunocomprometidas y las embarazadas se encuentran entre los grupos que necesitan especial protección.
Cómo es el esquema de vacunación en Argentina
La vacunación constituye la principal herramienta para prevenir la enfermedad y sus complicaciones. En Argentina, la vacuna triple viral, que protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas, es gratuita y obligatoria, y se encuentra disponible en los vacunatorios y centros de salud públicos.
Desde 2026 rige un esquema que adelantó la aplicación de la segunda dosis, con el objetivo de reducir el período durante el cual los niños pueden permanecer susceptibles al virus. De acuerdo con el Calendario Nacional de Vacunación, la primera dosis se aplica a los 12 meses de vida y la segunda entre los 15 y 18 meses para los niños nacidos desde el 1 de julio de 2024.
En tanto, quienes nacieron durante 2021, 2022, 2023 y el primer semestre de 2024 deben completar la segunda dosis durante el año en que cumplen cinco años.
Para los mayores de cinco años, adolescentes y adultos, la recomendación general es acreditar dos dosis de vacunas con componente contra el sarampión aplicadas después del primer año de vida, o contar con una prueba serológica que demuestre inmunidad.
Las personas nacidas antes de 1965 se consideran protegidas por la circulación histórica del virus, mientras que quienes no recuerden sus antecedentes de vacunación deben consultar en un vacunatorio para determinar si necesitan completar el esquema.
“Muchas personas adultas no conservan su carnet o no recuerdan si recibieron las dosis correspondientes”, advirtió Verdaguer, al remarcar que no debe darse por supuesta la protección cuando existen dudas sobre las vacunas recibidas.
Qué tener en cuenta antes de viajar
La OPS puso especial atención en los próximos eventos religiosos masivos de América del Sur porque pueden movilizar a miles de personas entre países y aumentar las oportunidades de transmisión del virus.
En ese escenario, la infectóloga recomendó revisar los antecedentes de vacunación antes de realizar viajes internacionales, especialmente cuando el destino registra brotes o circulación activa del sarampión.
Los bebés de entre seis y once meses que deban viajar a zonas de riesgo pueden requerir una dosis anticipada de vacuna, denominada dosis cero. Sin embargo, esa aplicación no reemplaza las dosis correspondientes al Calendario Nacional, que deberán administrarse posteriormente.
También es importante prestar atención a la aparición de síntomas después del regreso. Si durante el viaje o dentro de las tres semanas siguientes se presentan fiebre, erupciones en la piel, tos u ojos rojos, se debe consultar de inmediato e informar el antecedente del desplazamiento.
La especialista destacó que la detección temprana permite adoptar medidas de aislamiento y reducir las posibilidades de que un caso importado origine nuevos contagios.
Mientras tanto, la OPS insiste en que el principal desafío de los países es cerrar las brechas de inmunización antes de que el virus encuentre nuevas oportunidades de circulación, especialmente en comunidades donde existen personas sin vacunar o con esquemas incompletos. La advertencia regional vuelve a colocar a la vacunación y a la vigilancia sanitaria como herramientas fundamentales para evitar que una enfermedad prevenible continúe provocando brotes, internaciones y muertes en el continente.
Fuente: Agencia de Noticias NA y www.paho.org






Discussion about this post