Más de 122 millones de personas en el mundo se ven obligadas hoy en día a dejar su hogar por guerras, crisis políticas, problemas económicos o el cambio climático. Y más del 60% de ellos busca refugio en entornos urbanos, lo que acelera el crecimiento de las ciudades y, al mismo tiempo, pone a prueba sus servicios básicos.
El Día Mundial del Hábitat, que cada año se conmemora el primer lunes de octubre, se convierte en una fecha marcada en el calendario para buscar las medidas políticas y sociales necesarias para “no dejar a nadie atrás” en un contexto de grave crisis mundial de la vivienda, donde es más urgente que nunca garantizar el acceso a un techo seguro, digno y al alcance de todos los bolsillos.
Así se plantea en el lema de este año, “Vivienda adecuada para todos”, que entronca también con otra fecha clave que se recuerda hoy, como cada primer lunes de octubre: el Día Internacional de los Inquilinos.
Con los precios de alquileres “por las nubes”, derechos básicos conculcados, un sistema que tampoco atrae a los pequeños propietarios a poner en el mercado sus inmuebles -y sí invita a otros actores a los movimientos especulativos-, este Día no marca una celebración, sino un acompañamiento a millones de familias que siguen desprotegidas y, sobre todo, un llamado a organismos, gobernantes y comunidades a poner manos a la obra en busca de soluciones concretas y no ideológicas.








Discussion about this post