Cada primero de octubre, el arte, la comida y la tradición se encuentran en la casa de Ernesto y Chiquitina Engel para celebrar Karaí Katé, una propuesta que, desde hace 17 años, mantiene encendida una de las costumbres más arraigadas de la cultura regional. El yopará, esa mezcla de ingredientes que encuentra su identidad en la diversidad, también se convierte en una manera de entender el arte.
“Yopará significa que tiene de todo en guaraní. Y acá hay de todo en el arte, porque somos 33 artistas, cada uno con su estilo, con su impronta”, explicó Ernesto Engel. La celebración contó con una exposición de obras que serán trasladadas al Palacio Barolo, en Buenos Aires, donde serán presentadas desde el 17 de octubre. “Así que el Karaí Octubre está trascendiendo nuestra provincia, está llegando a Buenos Aires. La verdad que esto es un logro”, celebró.
Una identidad que se comparte
Para el artista, sostener esta celebración durante casi dos décadas también significa defender una manera de ser. La hospitalidad, la casa abierta y el encuentro con el otro aparecen como parte de una identidad que, muchas veces, se practica de manera cotidiana sin dimensionar su valor. “Tengo mucho orgullo por nuestra cultura, por nuestro modo de ser, por lo que somos. Somos personas hospitalarias y quizás, como es tan común en nosotros, no nos damos cuenta. Pero la gente que viene de afuera se da cuenta de que el misionero es hospitalario”, expresó.
Y resumió esa filosofía en una imagen sencilla: “Abrir el corazón a la gente, abrir la casa a la gente, es maravilloso”.
Vale destacar que además dos jóvenes artistas, de 11 y 15 años, se incorporaron a la muestra y cuyas muestras viajarán a Buenos Aires.
Esta experiencia abrió, una nueva puerta dentro de la Fundación Ernesto Engel: un espacio destinado a acompañar a niños y adolescentes con talento artístico. “A veces hay chicos que tienen mucho talento y los padres no saben dónde mandarlos. Bueno, a partir de este año, este lugar está abierto para esos niños talentosos”, explicó Engel.
Volver a mirarse a los ojos
Entre las voces que acompañaron la celebración estuvo el secretario de Estado de Cultura, Joselo Schuap, quien destacó el valor de estos encuentros como espacios para recuperar el sentido comunitario. “Ernesto y Chiquitina son una familia del arte que siempre están generando este tipo de movimientos que son tan importantes para todos”, señaló.
Schuap vinculó el espíritu del Karaí Octubre con otras experiencias comunitarias, como la celebración del yopará en el barrio San Jorge, y destacó que todas expresan una misma necesidad: volver a encontrarse. “Creo que hay que recuperar ese espíritu de venir, de observar una obra de arte, de escuchar música, ver la danza y probar una comida en una mesa compartida. Eso está buenísimo”, sostuvo. En tiempos atravesados por las pantallas y los encuentros virtuales, Karaí Katé propone justamente lo contrario: una mesa, una obra, una conversación y un plato. Un modo sencillo de recordar que la cultura también se construye cuando las personas vuelven a reunirse. Y quizás allí esté la verdadera esencia del yopará: en esa capacidad de mezclar, reunir y transformar lo diverso en algo común.






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