Las ventas reales de los supermercados cayeron un 10,4% interanual en Misiones durante julio, cinco veces más que el promedio nacional, en medio de una crisis del consumo que se extiende en el país y una economía que volvió a mostrar signos de enfriamiento.
El dato misionero forma parte de un escenario nacional adverso para el consumo. En todo el país, las ventas en supermercados disminuyeron 2,1% real frente a julio de 2025 y acumularon una baja del 2,7% entre enero y julio. Fue, además, el séptimo mes consecutivo con retrocesos interanuales. El INDEC confirmó tanto la caída mensual como el resultado negativo acumulado durante 2026.
En Misiones, los supermercados facturaron $27.987 millones durante el séptimo mes del año, pero una vez descontado el efecto de los precios el resultado quedó 10,4% por debajo del mismo período de 2025. Entre enero y julio, las ventas alcanzaron los $183.780 millones y la contracción real acumulada fue también del 10,4%.
Los números aparecen mientras la economía nacional continúa sin consolidar un repunte sostenido. El Producto Interno Bruto creció 2% interanual durante el segundo trimestre, pero cayó 0,6% frente a los primeros tres meses de 2026 en la medición desestacionalizada. A su vez, la producción industrial manufacturera retrocedió 5% interanual en julio y la desocupación se ubicó en 7,9% durante el segundo trimestre.
El escenario coincide con la continuidad del programa de ajuste fiscal de Javier Milei. El Gobierno mantiene el equilibrio de las cuentas públicas como principal ancla de su política económica y en los primeros ocho meses del año acumuló un superávit primario equivalente a alrededor del 1,1% del PIB, además de un resultado financiero positivo cercano al 0,2%.
La denominada “motosierra” implicó desde el comienzo de la gestión una reducción del gasto estatal, de estructuras de la administración nacional, de la obra pública y de las transferencias discrecionales a las provincias. El propio Milei enumeró esas decisiones como componentes centrales del ajuste impulsado por su administración.
El Gobierno nacional sostiene que esa política permitió recuperar el equilibrio fiscal y desacelerar fuertemente la inflación. Sin embargo, los últimos indicadores también exhiben una recuperación desigual: mientras las cuentas públicas mejoraron y el PIB permanece por encima de 2025, el consumo masivo, la industria y otros componentes del mercado interno continúan mostrando retrocesos.
La situación de los supermercados permite observar con mayor claridad las dificultades que persisten en los hogares. Durante julio hubo 74,1 millones de operaciones en todo el país, un 8% más que un año atrás, pero el ticket promedio cayó 9,3% en términos reales.
El golpe a las góndolas misioneras
En Misiones, la caída alcanzó a prácticamente todos los principales rubros. Las ventas reales de bebidas se desplomaron 26,3%, mientras electrónicos bajaron 25,4%; rotisería, 25,1%; limpieza, 15,2%; y lácteos, 14,2%. También hubo retrocesos en indumentaria (-10,3%), carnes (-9%) y productos de almacén (-8,6%). Solamente dos categorías terminaron julio con resultados positivos: panadería, con un incremento del 33,1%, y verduras, con 9,6%.
A las dificultades que atraviesan al conjunto del país se agrega en Misiones una condición estructural: la frontera con Paraguay y Brasil. Las diferencias de precios, impuestos y tipo de cambio condicionan al comercio local y pueden provocar que parte de la demanda se traslade hacia los países vecinos.






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