La citricultura del Nordeste atraviesa un escenario complejo ante la retracción simultánea de los principales destinos de la producción. Desde la Cámara de Exportadores de Citrus del Noreste Argentino (CECNEA) advirtieron que la menor actividad de la industria, la caída del consumo interno y las dificultades para colocar fruta en el exterior están generando un fuerte desequilibrio.
El presidente de la entidad, Enrique Yelin, señaló que las ventas internacionales de cítricos dulces se redujeron considerablemente durante las últimas dos décadas. Mientras entre 2007 y 2008 Argentina llegó a despachar alrededor de 170 mil toneladas, actualmente los embarques rondan las 50 mil.
Dentro de ese volumen, aproximadamente 35 mil toneladas corresponden a mandarinas. La reducción de las colocaciones internacionales provoca además una mayor disponibilidad dentro del país, donde la oferta encuentra un mercado debilitado.
“Actualmente están deprimidos los tres destinos posibles para la fruta: la industria, el mercado interno y la exportación”, explicó Yelin al describir el escenario que enfrenta la actividad.
Uno de los problemas señalados tiene que ver con el sector elaborador de jugos, que después de atravesar un período de valores elevados registró una fuerte caída de precios. Paralelamente, el consumo de naranjas y mandarinas también perdió dinamismo dentro de los hogares.
A esa situación se suman las dificultades para competir fuera del país. El titular de CECNEA mencionó la presión impositiva, las demoras para recuperar IVA y cobrar reintegros, además de la ausencia de líneas crediticias adaptadas a una actividad que requiere inversiones de largo plazo.
“El eterno problema que tenemos es la falta de competitividad. Hay costos impositivos elevados, dificultades para cobrar los reintegros y recuperar el IVA, y no existe un crédito acorde con esta actividad”, sostuvo.

Según planteó, el deterioro no responde únicamente a la coyuntura actual, sino que forma parte de inconvenientes acumulados durante décadas. La producción citrícola necesita importantes niveles de capital para incorporar variedades, mejorar infraestructura, obtener certificaciones y desarrollar mercados internacionales.
En ese contexto, desde la entidad consideran que recuperar mercados externos resulta fundamental para aliviar la sobreoferta doméstica. Una de las principales apuestas continúa siendo lograr el ingreso de cítricos dulces argentinos a Estados Unidos.
Yelin recordó que en 2019 una delegación sanitaria estadounidense inspeccionó la región y, según indicó, dio su aprobación a las condiciones productivas. Sin embargo, todavía permanece pendiente el proceso administrativo necesario para habilitar definitivamente las operaciones.
Para los exportadores del Nordeste, ese mercado podría modificar significativamente la ecuación económica debido a los valores que paga por la fruta. Por ese motivo, solicitaron que la cuestión forme parte de la agenda bilateral y recientemente trasladaron el planteo al gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio.
El empresario también advirtió sobre el impacto laboral que podría generar una profundización del retroceso exportador. De acuerdo con estimaciones de CECNEA, la actividad vinculada directamente con las ventas externas emplea entre 10 mil y 12 mil personas en quintas y empaques.
(Fuente: Bichos de Campo)






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