El uso masivo de antibióticos en la ganadería genera contaminación en suelos y cursos de agua, principalmente a través de la excreción de fármacos (la mayoría no se metaboliza) en heces y orina cuando se usan estiércoles y residuos de origen orgánico como fertilizantes. También el consumo humano de antibióticos se suma a esta contaminación ambiental silenciosa cuando los restos de estos medicamentos llegan a los ríos y suelos porque las plantas de tratamiento de agua no logran eliminarlos. En otras palabras, hay antibióticos y degradaciones de los mismos que podrían incluso ser más peligrosas en los afluentes.
Un referente en la investigación sobre este tema y sobre tratamiento de aguas contaminadas con antibióticos es el doctor en Química, investigador superior del CONICET y director del doctorado de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), Roberto Candal, quien vino a Misiones a dar una charla sobre el tema y a trabajar en un proyecto conjunto con el equipo del Instituto de Materiales de Misiones (IMAM).
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, Candal detalló que vino a Misiones a presentar una de las líneas de su investigación, “un tratamiento de afluentes que pensamos puede ser eficiente para remover antibióticos, dentro de otros contaminantes denominados emergentes, es decir, sustancias que están en baja concentración, pero que pueden tener un efecto importante en la biota”.
Degradación de contaminantes
Señaló que, en la actualidad, investigan no solo la presencia de antibióticos en el ambiente sino también las transformaciones que sufren estos contaminantes cuando llegan al suelo y al agua, “lo que vemos es que sufren transformaciones producto de reacciones químicas habituales por la presencia de la luz (oxidación), acción de microorganismos… con el tiempo, ya no encontramos ese contaminante sino sus transformaciones y este tema está muy poco estudiado, tanto en antibióticos como antidesparasitarios, como la Ivermectina, que es de uso veterinario muy extendido”.
Aunque en Misiones no hay métodos de detección de antibióticos y sus degradaciones en el medio ambiente, Candal admitió que su presencia es “altamente probable en todo el país porque en cualquier lugar que haya ganadería más o menos intensiva, se utilizan fármacos que van a parar al ambiente”.
Candal admitió que el tratamiento de la contaminación del agua de los ríos es un gran problema, “es muy difícil por el volumen de agua, hay que dejar que biodegrade porque es agua que corre”. No obstante, señaló que el efecto de la contaminación con antibióticos es más importante en arroyos y cursos de agua menores donde estas sustancias pueden quedar retenidas en los sedimentos. Admitió que “incluso en estos cursos de agua menores es un problema eliminar estos contaminantes porque requiere el uso de maquinaria pesada para remover sedimentos, por eso lo mejor es evitar que estos contaminantes lleguen al medioambiente”.
En este contexto, recordó que los controles en Argentina son jurisdiccionales y que no todos los antibióticos y otros contaminantes están regulados, “sí hay controles más globales sobre lo que se llama demanda química o biológica de oxígeno, que son parámetros que generalmente están regulados en todos lados y controlan cuánta materia orgánica puede ingresar a un curso de agua, dependiendo del caudal del curso de agua”.
El poder del óxido de titanio
Según contó, articulará con el IMAM en el desarrollo de nuevos materiales que tengan aplicación ambiental, “los investigadores del IMAM trabajan en distintas alternativas de materiales basados en titanio y óxido de titanio para tratamiento de aguas. El óxido de titanio tiene propiedades fotocatalíticas, es decir que a través de una luz adecuada puede favorecer la degradación de contaminantes de origen orgánico y también la eliminación de algunos metales que se encuentran en alto estado de oxidación”, contó.
Indicó que esta metodología se puede utilizar para el tratamiento de agua “limpia” (no cloacal) con desechos con baja concentración de algunos contaminantes muy peligrosos, como algunos plaguicidas y fármacos.
“Los antibióticos son difíciles de medir en matrices de agua”
“Los antibióticos son contaminantes de mucha persistencia en el medioambiente y por eso, gracias al apoyo de la Fundación Williams para traer a profesores visitantes que sean referentes a nivel nacional o internacional a las universidades y puedan así transmitir su experiencia, invitamos al doctor Roberto Candal, docente de la Universidad Nacional de San Martín e investigador del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental que trabaja en el desarrollo de catalizadores aplicados al tratamiento ambiental”, contó María Laura Vega, investigadora adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) e integrante del Instituto de Materiales de Misiones (IMAM).
Según indicó a PRIMERA EDICIÓN, Misiones no cuenta en la actualidad con métodos de detección de estos antibióticos encontrados en arroyos y sedimentos en Buenos Aires, “los antibióticos son muy difíciles de medir en matrices de agua, pero en la Universidad Nacional de San Martín, donde trabaja Candal, tienen la tecnología suficiente para poder determinar este tipo de contaminantes y los pueden abordar y seguir. Por eso, para poder trabajar en esta línea, estamos buscando colaboración con la UNSAM”, destacó. La investigadora misionera señaló que “probablemente una sola tecnología no alcance para el tratamiento de estas aguas contaminadas, pero se están viendo resultados con una combinación de procesos avanzados y biológicos”.






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