El mercado de trabajo argentino mostró un deterioro en varios de sus indicadores durante el segundo trimestre de 2026. Mientras la tasa oficial de desocupación se ubicó en 7,9%, un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) calculó que, al incorporar a quienes trabajan pocas horas y buscan activamente otra ocupación, la denominada “desocupación ampliada” llegó al 15,9% de la Población Económicamente Activa (PEA).
El dato oficial difundido por el INDEC mostró que entre abril y junio la tasa de actividad alcanzó el 48,9%, la de empleo se ubicó en 45% y la desocupación fue del 7,9% en los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
A partir de esos resultados, el IPyPP elaboró el informe La consolidación del modelo changa, firmado por Walter González, Claudio Lozano y Ana Rameri, en el que amplió el análisis a otras situaciones de insuficiencia laboral.
Según el documento, al sumar a los desocupados los subocupados demandantes -personas que trabajan involuntariamente menos de 35 horas semanales, quieren trabajar más y buscan otro empleo-, el indicador ampliado ascendió al 15,9% de la PEA.
La proporción había sido del 15,5% en el segundo trimestre de 2025 y del 13,6% en igual período de 2023, de acuerdo con los cálculos presentados por el instituto.
“La existencia de alguna ocupación no implica una inserción laboral suficiente ni estable”, plantearon desde el IPyPP, al considerar que quienes trabajan pocas horas y continúan buscando otra actividad se encuentran en una situación cercana al desempleo.
Casi uno de cada tres, bajo presión
La medición se amplía aún más cuando se contabiliza a todas las personas que ejercen algún tipo de presión sobre el empleo: desocupados, ocupados que buscan otro trabajo y personas que, aunque no realizan una búsqueda activa, están disponibles para trabajar más horas.
Bajo esa definición, el IPyPP calculó que el 30,8% de la PEA se encontraba en alguna de esas situaciones durante el segundo trimestre de este año. Tres años antes, el porcentaje era del 27,8%.
La diferencia representa, según el estudio, unas 832.000 personas adicionales bajo alguna forma de presión vinculada con la necesidad de conseguir empleo o incrementar su carga horaria.
“El propio INDEC construye esta última medida agregando desocupados, ocupados demandantes y ocupados no demandantes disponibles”, explicaron los autores del documento.
Menos asalariados y más cuentapropismo
Otro de los puntos señalados por el estudio es el cambio en la composición del empleo entre 2023 y 2026.
Según los cálculos del IPyPP sobre las bases de la EPH, entre los segundos trimestres de ambos años se redujeron en 485.000 los puestos asalariados. De ese total, 457.000 correspondieron a personas que contaban con descuento jubilatorio, lo que representa aproximadamente el 94% de la caída.
En ese período, los asalariados pasaron de representar el 74,2% del total de ocupados al 70,5%. En sentido contrario, los trabajadores por cuenta propia aumentaron su participación del 22,3% al 25,3%.
“El crecimiento del cuentapropismo constituye una de las expresiones más claras del modelo changa”, sostuvieron González, Lozano y Rameri, quienes vincularon ese proceso con una menor participación del empleo asalariado protegido.
El informe utiliza la expresión “modelo changa” para describir una estructura en la que aumenta el peso del trabajo independiente y de las formas de empleo sin protección registrada. Se trata de una caracterización del IPyPP y no de una categoría utilizada oficialmente por el INDEC.
Más de la mitad entre cuentapropistas y no registrados
La transformación también aparece al comparar el peso de las distintas modalidades de inserción.
En el segundo trimestre de 2023, los asalariados registrados equivalían al 46,9% de las personas ocupadas. Tres años después, esa proporción bajó al 43,8%, siempre según el procesamiento realizado por el IPyPP.
En paralelo, la suma de asalariados sin registro y trabajadores por cuenta propia pasó del 49,6% al 52,2% del total. De esta manera, más de la mitad de las personas ocupadas quedó comprendida dentro de alguna de esas dos categorías.
El informe sostiene que el cambio no se explica únicamente por un crecimiento del empleo asalariado informal, sino también por una retracción de los puestos registrados y una expansión del trabajo independiente.
“El deterioro de la estructura ocupacional no proviene entonces de una mera expansión del empleo asalariado informal, sino de la contracción del núcleo más protegido del mercado laboral”, señalaron los autores.
Para el IPyPP, la expansión del cuentapropismo debe analizarse además en relación con el crecimiento de las plataformas digitales y otras modalidades en las que los trabajadores asumen directamente costos y riesgos vinculados con su actividad.






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