La implementación de un sistema experimental se llevó adelante en esta ciudad con el fin de desarrollar una herramienta capaz de anticipar, a escala barrial, qué sectores de esta capital podrían presentar mayores condiciones de riesgo frente a lluvias extraordinarias, si es que se cumplen los pronósticos con respecto a un “Niño” extremo en los próximos meses. La idea es focalizar la ayuda temprana a las familias que podrían ser las más perjudicadas ante eventos severos por inundación u otra catástrofe meteorológica, como granizo.
“Los sistemas de alerta temprana ante eventos extremos son generales, te informan pronósticos o eventos próximos, pero tienen un alcance que es más bien regional, no como el modelo que estamos desarrollando, focalizado en barrios puntuales que podrían verse afectados, por ejemplo, ante una lluvia desproporcionada”, señaló su autor, el ingeniero civil egresado de la Universidad Católica de Chile, Diego Gómez.
El prototipo que desarrolló se llama Sistema de Inundación Posadas (SIP) y a grandes rasgos analiza valores de lluvia, estado del terreno y antecedentes históricos que permitirían elaborar un alerta temprana para identificar rápidamente qué sectores de la ciudad podrían ser los más afectados y, ante un desastre, dónde actuar primero.
“La propuesta parte de una premisa: una misma tormenta no necesariamente afecta de igual manera a todos los barrios de una misma ciudad. El relieve y la pendiente del terreno, los arroyos, el drenaje, las calles, la lluvia acumulada previamente y lo ocurrido durante tormentas anteriores son algunas de las variables que incorporé al análisis”, prosiguió el desarrollador.
Quien luego acotó: “No buscamos reemplazar las alertas meteorológica que emiten las autoridades. Buscamos responder qué puede significar esa lluvia para los distintos barrios de Posadas”.
Hasta el momento, el proyecto cerró un catálogo retrospectivo de 30 eventos históricos de lluvia e inundación en Posadas y normalizó una base territorial comparable con datos de 204 barrios.
“Fuimos reconstruyendo y validando capas territoriales vinculadas con el relieve, la acumulación de flujo, los arroyos, la red vial y otras variables urbanas que nos permitirían llegar a modelos eficientes. En paralelo, ya se encuentra en proceso la auditoría de la calidad de los datos meteorológicos que serán utilizados en el modelo”, adelantó.

Podría ser un complemento de los sistemas existentes
Gómez remarcó que SIP se encuentra actualmente en etapa de construcción y validación y “no constituye todavía una herramienta operacional de emergencia”.
En ese sentido y de acuerdo a lo que contó, el proyecto plantea medir tanto los aciertos como los errores “antes de ser considerado como herramienta consolidada con capacidad predictiva”.
En ese sentido, el sistema no pretende determinar con certeza qué barrio se inundará, ya que “no es una bola de cristal”, afirmó Gómez.
El hombre sostuvo que la intención es trabajar con probabilidades o niveles de riesgo para “ayudar a establecer qué lugares conviene vigilar primero”.
La meta planteada es llegar a una interfaz sencilla que permita visualizar, ante una gran tormenta, sectores con riesgo bajo, sectores que requieran vigilancia y otros que deban ser considerados prioritarios para el monitoreo y posterior asistencia.






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