La magnitud de la tragedia provocada por el terremoto de 7,7 que sacudió el sábado la isla de Flores, en el este de Indonesia, continúa dimensionándose mientras avanzan las tareas de búsqueda y asistencia. El balance oficial se mantenía este domingo en 53 muertos y 135 heridos, pero las autoridades advirtieron que todavía trabajan entre derrumbes y deslizamientos en algunas de las áreas más castigadas.
A más de un día del movimiento principal, otro factor mantiene en alerta a la población: se registraron 995 réplicas, aunque solamente 46 fueron percibidas por los habitantes, según informó Abdul Muhari, responsable de prevención de desastres de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia (BNPB).
El terremoto se produjo durante la madrugada del sábado 15 de agosto en la región de Flores, provincia de Nusa Tenggara Oriental. La agencia indonesia BMKG estableció una magnitud de 7,7 y determinó que el movimiento estuvo relacionado con una falla inversa en el denominado arco posterior de Flores. En las primeras horas posteriores al sismo, el organismo ya había contabilizado 235 réplicas de entre magnitud 2,5 y 6,2 y advertía que la actividad no mostraba todavía una disminución significativa.
La secuencia continuó durante toda la jornada y prácticamente cuadruplicó aquella cifra inicial.
Más de 1.350 viviendas afectadas
El relevamiento más reciente permite dimensionar también el impacto material. Las autoridades informaron que más de 900 viviendas fueron destruidas y otras 450 resultaron dañadas en Nusa Tenggara Oriental. Cerca de 5.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares y permanecen en refugios temporarios.
Sólo en Sikka, una de las regiones más castigadas, más de 3.300 habitantes se autoevacuaron o fueron alojados en un estadio acondicionado como centro de asistencia, según datos de la BNPB.
Muchos sobrevivientes pasaron la noche en carpas improvisadas o directamente al aire libre por temor a que las réplicas terminaran de derrumbar las viviendas que permanecían en pie. En los centros de evacuación comenzaron a registrarse además necesidades de agua potable, mantas, alimentos y medicamentos.
Los equipos de rescate concentraron durante este domingo sus esfuerzos en Manggarai, Manggarai Oriental y Nagekeo, tres de las zonas de más difícil acceso después del terremoto. Deslizamientos de tierra cortaron distintos tramos de la carretera Trans-Flores y durante varias horas dejaron comunidades aisladas.
Los rescatistas lograron despejar buena parte de los derrumbes y reabrir caminos hacia algunas aldeas, aunque los cortes de comunicaciones y los problemas en el suministro eléctrico continúan dificultando el operativo. El servicio de energía fue restablecido en gran parte de la región, pero todavía se realizan reparaciones en las líneas de distribución.
Por el momento, los organismos de rescate no recibieron denuncias formales de personas desaparecidas, aunque siguen revisando escombros y sectores afectados por deslizamientos ante la posibilidad de encontrar personas atrapadas.
Más de 3.500 efectivos militares y policiales fueron movilizados para reforzar las tareas de búsqueda, asistencia y distribución de suministros. El Gobierno de Nusa Tenggara Oriental declaró además el estado de emergencia, una medida que facilita la disponibilidad de recursos y fondos para enfrentar la crisis.
El terremoto más mortal en Indonesia desde 2022
El sismo de Flores se convirtió en el terremoto más mortal registrado en Indonesia desde el desastre de Cianjur, en Java Occidental, en 2022, que provocó cientos de fallecidos.
La isla tiene además un antecedente particularmente trágico. En 1992, otro fuerte terremoto y el posterior tsunami causaron alrededor de 2.500 muertes en Flores, una catástrofe que todavía permanece en la memoria de sus habitantes.
El terremoto del sábado también provocó inicialmente una alerta de tsunami, que posteriormente fue levantada por las autoridades indonesias. La BMKG había explicado que el movimiento de la falla inversa tenía capacidad para generar alteraciones del nivel del mar.
Indonesia se encuentra en el denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una extensa región de contacto entre placas tectónicas caracterizada por una elevada actividad sísmica y volcánica.
Con 53 fallecidos, 135 heridos, miles de evacuados y casi un millar de réplicas, la emergencia permanece abierta este domingo. Las autoridades continúan las tareas de búsqueda y asistencia, principalmente en las comunidades más afectadas de Flores, mientras la población evita regresar a construcciones dañadas ante el temor de nuevos movimientos.
Fuente: Medios Digitales


















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