“Esto es un ejemplo muy positivo de cómo las diferentes comunidades son capaces de vivir aquí en paz. De un lado está la casa rusa, al otro lado del camino la casa ucraniana. Aquí los conflictos bélicos que ocurren en el mundo no se sienten y creo que este es el mensaje más fuerte de este Parque de las Naciones”, dijo Milan Zachar, embajador de Eslovaquia en Argentina, acreditado también para Uruguay, Paraguay, Perú, Bolivia y Chile.
Este es el tercer encuentro en el que participa y aseguró que “me fascina lo que los compatriotas son capaces de organizar cada año. Y debo decir que las condiciones creadas por las autoridades argentinas son fascinantes”.
Al referirse al desarrollo de la Fiesta Nacional del Inmigrante manifestó que “esto es algo que en Europa casi no lo entendemos. Creo que solamente nuestra comunidad en la República Checa es tan fuerte para ser capaz de organizar un evento de este estilo. Creo que este parque es interesante incluso para los argentinos o para los habitantes de Oberá, donde se da una oportunidad muy viva de conocer cómo se vive en otros lugares del mundo”.
Después de un año y medio en el país, “me parece que conozco ya a casi toda la gente que pertenece al grupo Checo y Eslovaco. En Argentina es siempre muy agradable verse con esa gente, aunque a muchos de ellos los conocemos por nuestro trabajo consular ya que les brindamos servicios”, sostuvo el Embajador, que estuvo acompañado por Kristína Lukáčová, presidente de la Asociación Cultural Eslovaca de la República Argentina, profesora de idioma eslovaco, traductora y encargada de la difusión de la cultura eslovaca en Argentina.
Sostuvo que conoce de Misiones, conoce las Cataratas del Iguazú y reconoció que “es una zona bien diferente a la del Norte de Argentina, a las Sierras, a Mendoza, al Sur. Argentina es un país enorme y ésta es una de las diversidades del país. Esta mañana pude ver orquídeas en el parque, cactáceas diferentes, la vegetación es muy, muy diversa o distinta. Y lo que crece aquí no crece en el Norte, es muy interesante”. Si tuviera que recomendar a sus compatriotas, sin dudas, serían las Cataratas, “un fenómeno natural increíble que vale la pena. Mucha gente llega de Europa Central. Argentina es un destino turístico muy conocido y muy visitado”.
Hana Dauria es oriunda de República Checa y preside la Asociación de Checos y Eslovacos de Córdoba, ciudad en la que reside desde hace 14 años. Contó que “siempre tratamos de traer un poco de lo que estamos haciendo a este Festival de Cultura Checa y Eslovaca de Latinoamérica. Pudimos presentar dos veces el grupo de baile mayor y el de los más pequeños, donde bailan los hijos de las bailarinas. Y también tuvimos un taller, una charla cultural. Siempre aportamos el granito, sobre todo, para que las raíces no desaparezcan y para mostrar a nuestros hijos de dónde provienen, para que puedan estar orgullosos de los países”.
Destacó los lugares donde trabajan las colectividades juntas, “porque trabajan para el mismo fin, para mantener raíces de los países de manera desinteresada, alejado de lo político. Están realmente enfocados en trabajar juntos por la cultura de cada país. En Córdoba también tenemos un grupo unido de las colectividades. Y en verdad que eso es para destacar, que trabajan para el fin común”.
“Hay muchas cosas para aprender, para ir trabajando con las colectividades de Córdoba, para hacer fiestas en conjunto. Nos llevamos de acá muchas fotos y muchos recuerdos lindos. Nos encantó el lugar, con todas las naciones acá en un solo parque. Eso es divino”, acotó Dauria.
La presidenta de la Colectividad Checa, Rosalía Zylka, expresó su alegría por el acompañamiento y señaló que el objetivo del festival es “divertirnos, conocernos e intercambiar cultura”. También resaltó el programa que incluyó talleres, demostraciones y otras actividades que permitieron compartir experiencias entre las delegaciones visitantes y las colectividades que integran el Parque de las Naciones.








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