El sacerdote Roberto Bobadilla, párroco de Jesús Misericordioso, brindó conceptos sobre lo más saliente de la cremación y cinerarios en la Iglesia católica, a través de un documento que compartió con PRIMERA EDICIÓN.
Marco teológico. Se fundamenta en la resurrección de los muertos y la comunión de los santos. La Iglesia católica permite la cremación y aconseja que las cenizas reposen en lugares sagrados (cementerios o cinerarios parroquiales), rechazando esparcirlas, dividirlas o conservarlas en el hogar.
Pilares teológicos y pastorales que sustentan esta práctica
Dignidad del cuerpo: el cuerpo humano es considerado templo del Espíritu Santo y ha participado en la vida sacramental. Por ello, la Iglesia enseña que los restos (cenizas) exigen un trato digno, reverente y de caridad cristiana.
Fe en la Resurrección:
La aceptación de la cremación está explícitamente condicionada a que no se elija por razones contrarias a la doctrina cristiana, como la creencia en la reencarnación, la fusión con la naturaleza o la nada absoluta.
Comunión de los Santos
El cinerario sitúa de forma física a los difuntos dentro del espacio donde la comunidad eclesial se reúne a celebrar la liturgia. Simboliza que los fallecidos no dejan de pertenecer a la Iglesia visible ni al corazón de la parroquia.
Sentido del espacio
Lugar sagrado: al ser un área bendecida sustrae los restos humanos del ámbito puramente civil o comercial.
Lugar de oración colectiva: favorece que la comunidad eclesial interceda de forma constante por las almas de sus miembros fallecidos, transformando el duelo en una obra de misericordia compartida.
Evita el olvido
Un espacio público y eclesial previene la privatización del dolor y la exclusión de los difuntos de la memoria histórica y afectiva de la comunidad parroquial.
Ayuda a no practicar conductas muy comunes en la cultura contemporánea, como la dispersión en la naturaleza, esparcir las cenizas en el aire, la tierra, el mar o ríos, para evitar equívocos de carácter panteísta o nihilista, perdiendo la identidad personal del difunto.
Dimensión Pastoral y Comunitaria
El cinerario es comúnmente de carácter definitivo y colectivo, lo cual acentúa la igualdad de los bautizados ante Dios en el momento de la muerte. Ofrece además un servicio pastoral accesible y solidario para familias que no disponen de recursos para cementerios privados, garantizando que todo fiel reciba una sepultura eclesial digna.
“Hay que mantener la comunión y rezarles”
El sacerdote Roberto Bobadilla, nacido en Garuhapé-Mi, es el párroco de Jesús Misericordioso, que contiene a varias comunidades de la Diócesis de Posadas. En relación al cinerario, apuntó que “es un lugar que tiene tres patas fundamentales, es un lugar sagrado, por eso se bendice, muy importante para la comunidad. Y como fundamento teológico sería lo que nosotros creemos por la fe, que es la resurrección de la muerte, es decir, la resurrección de la carne”.
Agregó que “en esta dimensión comunitaria que tenemos como iglesia, nosotros no olvidamos a nuestros hermanos difuntos, sino que seguimos ejerciendo un acto de amor con ellos, que es rezar por ellos, nos mantenemos unidos porque la muerte no rompe la comunión entre nosotros”.
En el mismo sentido dijo que “tenemos la comunión de los Santos, lo que enseñamos en la iglesia, una iglesia peregrina, terrena, purgante, las almas del purgatorio por quienes rezamos y la iglesia celestial, la comunión de los santos. Ese es el segundo fundamento teológico, el rezar, tener un acto de caridad con nuestros hermanos difuntos, no olvidarnos de ellos”.
Bobadilla resaltó que “lo otro es justamente lo sagrado del cuerpo, como templo del Espíritu Santo, que en vida también recibió los sacramentos de la iglesia. No perder esa dimensión de la dignidad del cuerpo que nosotros creemos que resucitará en Jesucristo. Y que no quede en el olvido esa persona, amada, querida, el difunto como evitar por ahí algunas prácticas muy contemporáneas, por ejemplo, de esparcir las cenizas en el mar, en el río o en la naturaleza. Ahí sí se pierde la identidad de la persona, la identidad del cuerpo, del ser. Entonces, tratamos de evitar esas cosas”.
El párroco comentó que “acá en el cinerario tenemos tres días de oración en la semana, los lunes, viernes y sábados. Hay tres grupos de personas de la parroquia que rezan por los difuntos que están depositados acá, por las almas del purgatorio. Son espacios adonde se invita también a la familia a venir a rezar por sus difuntos”.
El cinerario del Jesús Misericordioso está ubicado en Itaembé Miní y funciona desde fines del año 2024.
“El proyecto comenzó con el padre Gervasio Silva, quien en ese momento era el párroco y luego le fuimos dando un poquito más de forma. La gente lo utiliza, es como que se está acostumbrando también. Había dudas de la gente, si la iglesia acepta la cremación y los cinerarios y para eso estamos siempre abiertos y dispuestos a atender, a evacuar cualquier consulta al respecto”, remarcó.
Sin costo
Por otro lado, manifestó que en la parroquia llevan un registro y a la fecha “tenemos más de 80 (ochenta) cenizas de difuntos depositados en el cinerario de la parroquia. Esto no tiene costo alguno. Buscamos facilitarle a la gente un lugar cierto en donde depositar los restos de sus seres queridos, porque por ahí no pueden mantener el cementerio u otro lugar. También es brindarle a las personas un lugar donde puedan venir a rezar”.
Bobadilla detalló que “el depósito de las cenizas se realizan el primer y tercer domingo del mes. Allí invitamos a las familias a asistir a la misa de las 10 de la mañana con las cenizas, rezamos por los difuntos y después de la misa hacemos el depósito y la oración con las familias. Siempre deben pasar y completar en la Secretaría, durante la semana, los requisitos pertinentes para poder depositar las cenizas”.







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