La Asociación Civil Voluntades a través de la Fundación “Donde Quiero Estar” recibió un importante premio otorgado por una marca internacional de productos de higiene y belleza, el cual les permitió ampliar acciones de acompañamiento a pacientes oncológicos, niños internados y familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN la presidenta de la entidad, Maia Ayrault, destacó que Voluntades ya recibió la distinción traducida en una gran cantidad de cajas con todas las presentaciones y tipos de cremas que tiene la marca Nivea, las cuales se están entregando entre las personas que están recibiendo tratamiento en el Instituto Misionero del Cáncer (IMC) o internadas en el Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga y el Hospital Pediátrico Dr. Fernando Barreyro.
Sumamente respetada como es, desde hace años, la Asociación Civil Voluntades desarrolla su tarea silenciosa en los pasillos y salas de internación de los principales hospitales públicos de Misiones, con presencia permanente en el grupo de voluntarios acompaña a pacientes y familiares con asistencia material y contención emocional.
“Hoy comprar una crema, para cualquiera, tiene un alto costo. Está muy difícil para todos, ustedes saben. Además, generalmente, según la enfermedad, a las personas que visitamos se le seca mucho la piel y necesitan, tanto los niños, que sus padres le hagan un masajito con la crema, como los mayores”, aseguró la mujer, quien junto a su equipo realiza ese trabajo íntegramente de manera voluntaria todo el año.
Mirar y ver
Ayrault contó también que parte de las donaciones también fueron destinadas a otras instituciones de asistencia. Entre ellas mencionó a la Casa de los Niños con Cáncer, al servicio de oncología pediátrica del Hospital Pediátrico, al Hospital Baliña y al Hogar de Ancianos Vicente Pelinski de Gobernador Roca.
Más allá de los recursos materiales, la dirigente sostuvo que la esencia del voluntariado sigue siendo el acompañamiento humano.
“Mirar al otro, porque si nosotros no miramos al otro, nunca vamos a poder arrimarnos a darles una mano”, afirmó.
Con más de 35 años de experiencia en tareas solidarias, Maia recordó que muchas veces la ayuda comienza simplemente acercándose a escuchar. “En el hospital toda la gente está con su angustia, su tristeza. Por ahí ves una mujer recostada contra una pared llorando, entonces tenés que arrimarte y preguntarle qué le pasa. De esa forma le podés dar una mano si es que realmente la necesita”, concluyó.

Con voluntad
Uno de los espacios donde desarrollan sus actividades es el Instituto Misionero del Cáncer. Allí, los voluntarios recorren semanalmente el sector de quimioterapia, donde los pacientes permanecen durante varias horas mientras reciben tratamiento.
“Hay 11 sillones donde la gente se hace su quimioterapia y hay tres enfermeras controlándolos. Empiezan a la mañana y se cierran a las ocho de la noche. Nosotros vamos generalmente tres y media, cuatro de la tarde”, relató Ayrault.
Quien resaltó que la labor se realiza en articulación con Fundación Donde Quiero Estar presidida por Victoria “Vicky” Viel Temperley con la cual Voluntades mantiene un convenio de trabajo. Gracias a esa relación, en el IMC se implementaron programas destinados a mejorar el bienestar de los pacientes durante las sesiones de tratamiento.
“Implementamos un programa que tiene la fundación, que es hacerle masajitos en la planta de los pies, porque de esa manera se los relaja mientras se va pasando su droga por su brazo”, señaló.
A la vez, los voluntarios impulsan actividades artísticas para ayudar a sobrellevar las largas horas de permanencia internado. “Les damos hojas para que puedan apoyarse sobre unas tablitas y ellos pintan. No se imaginan las cosas que pintan y que dibujan, hasta sus propias casas, lo que comen, lo que cultivan”, contó.






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