El Gobierno nacional activó una ofensiva política para desinflar las sesiones que la oposición impulsa en ambas cámaras del Congreso con el objetivo de interpelar e incluso avanzar sobre la continuidad del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
En un operativo coordinado, referentes clave del oficialismo comenzaron a tender puentes con sectores dialoguistas y gobernadores para ganar tiempo y evitar que la embestida parlamentaria prospere.
Mientras tanto, Adorni notificó formalmente al Senado que concurrirá el próximo 2 de julio para presentar su informe de gestión, una exposición reclamada tanto por el peronismo como por la vicepresidenta Victoria Villarruel.
La confirmación llegó apenas minutos antes del debut de la Selección Argentina en el Mundial 2026 y fue interpretada por el oficialismo como un gesto destinado a bajar la tensión política en la Cámara Alta.
La sesión del jueves
Tras la oficialización de la visita de Adorni, el bloque libertario apuesta a suspender la sesión prevista para este jueves en el Senado, donde además figuran en agenda temas sensibles como los pliegos judiciales y el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada.
La definición terminará de discutirse en la reunión de Labor Parlamentaria, donde los jefes de bloques dialoguistas y aliados evaluarán los pasos a seguir. Sin embargo, Villarruel mantiene una postura más exigente y considera que el jefe de Gabinete debería presentarse antes de la fecha anunciada.
Según plantean desde el entorno de la vicepresidenta, la exposición debería realizarse el 28 de junio, ya que constitucionalmente correspondía que el funcionario brindara su informe durante mayo.
Presión política y negociaciones con gobernadores
Mientras la oposición acelera, en el PRO advierten que la situación podría escalar si las explicaciones del funcionario no resultan satisfactorias. “Vamos a tener la oportunidad de escucharlo el 2 de julio y, si no convencen sus explicaciones, iremos un paso más allá”, deslizaron fuentes partidarias.
En la Casa Rosada reconocen que el escenario es complejo. “La política se lo quiere comer a Adorni; va a ser muy difícil frenarlo”, admiten cerca del despacho presidencial. Por eso, la estrategia oficial apunta a sumar respaldo de los gobernadores para enfriar el clima en el Senado.
“Los votos están en ambas cámaras”, reconocen también desde el Ejecutivo, donde siguen de cerca el conteo parlamentario.
En ese contexto, el ministro del Interior, Diego Santilli, mantuvo reuniones con los gobernadores Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Marcelo Orrego (San Juan), Leandro Zdero (Chaco) y Juan Pablo Valdés (Corrientes).
Aunque la agenda original estaba centrada en la reforma electoral, la crisis política generada por la situación de Adorni sumó un nuevo eje a las conversaciones. La negociación es política, con la firme intención de “cuidar” al Jefe de Gabinete nacional.
Antes de la polémica con Adorni, la principal preocupación del oficialismo era la reforma electoral, uno de los proyectos que continúa empantanado en el Congreso.
La eliminación de las PASO sigue lejos de reunir los consensos necesarios, aunque el Gobierno ya logró acercar posiciones para avanzar al menos con la suspensión de la obligatoriedad de las primarias.
Sin embargo, varios mandatarios provinciales mantienen reparos. Algunos consideran que, mientras negocian con la Casa Rosada, La Libertad Avanza avanza simultáneamente en sus territorios impulsando dirigentes propios y potenciando posibles candidatos para disputar espacios de poder local.





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