La resolución de la Cámara de Apelaciones al pedido de nulidad de la prisión preventiva contra un hombre acusado de asesinar (u ordenar asesinar) a uno de sus empleados, motivó que fuera liberado aunque no eximido de las presuntas responsabilidades respecto al crimen.
El Juzgado de Instrucción 3 a cargo de Martín Brites ordenó que el hombre de 75 años recuperara la libertad en el expediente caratulado como “homicidio simple y homicidio en grado de tentativa, ambos calificados por el uso de armas de fuego, en concurso real con tenencia ilegal de armas de fuego”, respecto a la muerte de Hugo Sebastián Goncalves (25) y las lesiones graves por perdigones que sufrió su padre.
El patrón del joven se encontraba con prisión domiciliaria, otorgada por problemas de salud y por su edad avanzada.
En su momento, vencido el plazo para el cese de la prisión preventiva, la defensa solicitó la libertad para el encartado pero esta fue denegada por el magistrado. La defensa apeló y fue ordenada que fuera liberado.
Respecto al capataz de la chacra, de 40 años, el juez le había otorgado la excarcelación luego del pago de una fianza de 5 millones de pesos, aunque continuaba vinculado a la investigación.
En su momento, al estar en principio completada la investigación por el hecho ocurrido en la noche del 3 de marzo del 2024, desde el juzgado de Instrucción de Puerto Iguazú estaba todo listo para remitir la causa a fiscalía para que opine por la elevación a juicio. Las apelaciones y la respuesta de Cámara frenaron el trámite. Ahora aguardan que ese cuerpo analice las nulidades para ver si se avanza hacia la clausura y la elevación a juicio contra los acusados.
Respecto a los hechos, el padre de la víctima mortal había sufrido la pérdida de la visión en un ojo, luego de ser alcanzado por el o los disparos de escopeta que acabaron con la vida de su hijo.
En principio la investigación determinó que ambos habían sido emboscados al fondo de una chacra de la zona de Paraje Cabureí.
El joven trabajaba para el patrón y el padre lo había hecho anteriormente. Se habían distanciado porque lo había acusado de robarle tabaco. Más allá de ello el hombre solía ir a la chacra a ayudarle a su hijo.
Hugo Sebastián vivía con su pareja en un espacio que el patrón le había permitido ocupar en la entrada del lote, además de dejarle plantar algo de tabaco para su propio usufructo.
La noche del crimen, la novia de Hugo estaba en la casa y sabía que su pareja y su suegro estaban al fondo en una plantación. Vio pasar en su camioneta al patrón, quien al volver le avisó que había dos personas muertas. Ella había escuchado disparos pero no le había dado importancia. Era habitual que los colonos usaran armas.
El patrón le dijo que le iba a avisar a su capataz para que fueran a ver. El hombre llegó con otra camioneta y fueron hacia el lugar donde había dos cuerpos. Le dijo a la joven que no se bajara, que mejor la iba a llevar a que avisara en la comisaría.
Tras arribar el capataz no entró a la seccional, la dejó en frente y se retiró.
Los efectivos hallaron a Hugo Goncalves ya sin vida pero el padre aún respiraba.
La autopsia confirmó que la víctima fatal recibió más de 60 perdigones que le perforaron los pulmones. Se habría interpuesto al tirador para defender a su padre.






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