El segundo detenido vinculado a la muerte del cambista de Puerto Rico, Ramón Ignacio Brítez (66), negó haber participado del homicidio con alevosía que investiga el juez de Instrucción, Leonardo Balanda Gómez.
En audiencia de indagatoria realizada el sábado pasado, el pintor de 37 aprehendido dos días antes por efectivos de Investigaciones de la Unidad Regional IV y la Dirección Homicidios de la Policía provincial, aceptó responder preguntas y dar su coartada sobre dónde, hora y con quiénes se encontraba el 7 de mayo cuando se registró el asesinato a golpes y estrangulamiento de “Manito” Brítez en su vivienda de Puerto Rico con intención de robo.
De acuerdo a fuentes contactadas por PRIMERA EDICIÓN, el sospechoso dijo: “Ese día yo estaba en la casa de mi madre. Entre las 6.30 y 7 de la tarde mi señora me llevó a la casa de mi mamá, estuve con mis hermanos, estaban todos en mi casa. Estuve en la pieza hablando con mi hermano después mi pareja fue a buscarme y fuimos a un kiosco que está en la avenida San Martín, el que está cerca del hospital. Compramos una cerveza, fuimos con el auto, un Volkswagen Gol Country, más o menos a las 9.30 (noche) por ahí fue. Están las cámaras y se ve. Una vez saliendo del kiosco fuimos hasta el banco Macro y ella (pareja) estacionó el auto y bajó al cajero, dimos la vuelta y vinimos a la casa nuestra. Desde que fui a la casa de mi mamá todo el tiempo estuve ahí, en ningún momento salí”.
También sostuvo: “Cuando llego a mi casa había muchos policías en la zona. Cuando mi señora se fue a buscarme ella ya sabía lo que pasaba. Nosotros le prestamos una sombrilla de playa a la policía esa noche para que haga su trabajo”.
Sobre si tenía relación o vínculo con la víctima, también se deslindó: “Lo conocía del barrio, pasaba y saludaba nomás. Nunca fui a la casa del señor. Hace mucho tiempo tuve comunicaciones telefónicas con él porque una vez le vendí un pollo asado, no sabría decir hace cuánto. En las redes sociales no lo tenía. Hace mucho vivo en ese lugar, dos años. En persona nunca hablé con él, él pasaba con su auto con ventanilla cerrada y tocaba bocina. La última vez que lo vi no recuerdo”.
Y remarcó que durante la semana del homicidio se encontraba “trabajando en Puerto Iguazú. Me voy domingo a la tarde y vuelvo los viernes a la noche”.
Respecto a los elementos secuestrados en su vivienda durante el allanamiento y detención, manifestó que “los dólares tenía porque vendí una cubierta y me pagaron con eso pero no sirven, no se pueden cambiar porque están fuera de serie, eso fue hace tres meses, eran cincuenta dólares que me pagaron y más de tres meses le ofrecí esos dólares a mi cuñado para que me cambie y volvió ese mismo día a la tarde y me dijo que no servían”. “Los otros billetes, los quetzales (Guatemala) y lempiras (Honduras) los encontré en un libro que tengo en mi casa que está todo en alemán, los tengo hace mucho tiempo, hace más de tres años”.
En cuanto al presunto pasamontañas que habrían encontrado en su casa, dijo: “No, no es mío. Yo volví de trabajar de Iguazú el viernes y le pregunto a mi señora para quién era eso y ella me dijo que le compró eso para su nieto. No es pasamontañas, no tiene orificio, es un gorro chico negro”. Respecto a las herramientas agregó: “La tenaza es mía y la usaba para bajar y subir el vidrio de mi auto. La pinza es de mi vecino, mi mujer le pidió para abrir la garrafa”.
La investigación sumó el primer imputado el martes de la semana pasada y también como coautor de “homicidio agravado por alevosía”. Se trata de otro vecino de la víctima y que además es allegado o amigo del segundo aprehendido.
De 37 años se abstuvo de declarar ante el juez Balanda Gómez y el fiscal respectivo, Héctor Simon. Permanece detenido y se aguardan nuevos informes de la Policía para avanzar en el proceso del expediente.





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