La fe mueve montañas, pero también levanta paredes. En Puerto Iguazú, una de las comunidades católicas más activas de la región decidió dar un paso fundamental para consolidar su espacio de oración. La Parroquia San Roque González se encuentra en pleno proceso de edificación de una nueva capilla destinada exclusivamente a la adoración perpetua, un proyecto que busca transformar el entorno actual en un lugar mucho más propicio para el recogimiento espiritual de los vecinos.
Vale destacar que si bien el servicio de adoración ya viene funcionando de manera ininterrumpida desde hace casi una década, las exigencias del tiempo y la creciente convocatoria hicieron que la infraestructura actual quedara chica.
Fue así que las autoridades parroquiales entendieron que era el momento de barajar y dar de nuevo, encarando una obra ambiciosa que busca dotar al predio de instalaciones modernas, confortables y adecuadamente climatizadas para recibir a las personas que cada vez son más las que se acercan.
La parroquia San Roque González de Santa Cruz está ubicada en el barrio Ignacio Abiarú, casa Nº 66 y pertenece a la Diócesis de Puerto Iguazú.
Un espacio único en la región
La iniciativa no es una más para la “Ciudad de las Cataratas” si se tiene en cuenta que se trata de la única capilla de adoración perpetua en todo Puerto Iguazú. Esta particularidad la transforma automáticamente en un punto neurálgico de fe que trasciende los límites del propio barrio, convocando a fieles que llegan desde distintos puntos de la localidad.
Desde la conducción parroquial, a cargo del sacerdote Lucas Rojas, explicaron que la idea madre es “ofrecer un lugar más cómodo, confortable y propicio para la oración, garantizando que quienes se acerquen a pasar su momento de silencio y reflexión puedan hacerlo en las condiciones que corresponden”.
En la misma línea indicaron que “la vieja estructura cumplió su ciclo y el objetivo ahora es elevar la vara edilicia”.
La solidaridad como motor
Como suele ocurrir con las obras eclesiásticas en el interior del país, el motor principal para que los ladrillos empiecen a apilarse es la solidaridad de la gente.
El proyecto ya se encuentra en marcha, “pero para que el mismo no se frene se necesita del empujón de toda la comunidad local, desde el vecino de a pie hasta el sector comercial y empresarial para que esto prospere”, indicaron desde la parroquia.
A partir del análisis y la decisión, lanzaron una convocatoria abierta para todos aquellos que quieran y puedan brindar una mano. “No se busca solamente el aporte financiero, sino que la ayuda pueda canalizarse de diversas maneras, desde la donación de materiales de construcción específicos hasta herramientas o fondos destinados directamente a costear los gastos de la mano de obra encargada de los trabajos cotidianos”, concluyeron.
Contacto
Para quienes deseen realizar donaciones o colaborar con materiales, herramientas o aportes económicos para la mano de obra, la parroquia habilitó la línea telefónica 3757-211951 y así coordinar las ayudas.






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