Con un corte de energía por falta de pago, la Cooperativa Picada Libertad de Leandro N. Alem atraviesa una profunda crisis económica y financiera que mantiene en vilo a trabajadores y familias vinculadas históricamente a la actividad tealera y yerbatera en la zona centro de Misiones.
En las últimas horas, empleados de la cooperativa hicieron públicas en Crónica TV las dificultades económicas y sociales que enfrentan desde hace varios meses. Algunos trabajadores afirmaron que ya no logran cubrir necesidades básicas y describieron un escenario de angustia creciente por la falta de ingresos.
“Estamos pasando hambre con mi familia”, expresó uno de los empleados al compartir el mensaje enviado por un compañero.
Otro trabajador sostuvo que, tras 40 años de servicio, ya no puede garantizar el sustento de sus hijos y reconoció sentirse “impotente” frente a la situación.
También hubo testimonios de familias que aseguraron no tener dinero siquiera para el desayuno de sus hijos: “Solo mate cocido con reviro les di hace un par de días”, relató uno de los afectados.
Una firma histórica
La Cooperativa Picada Libertad, que en 2030 cumplirá cien años, fue durante décadas una de las industrias más importantes vinculadas a la producción tealera en Misiones. La empresa llegó a ocupar a cientos de trabajadores y se convirtió en uno de los motores económicos de Leandro N. Alem y localidades cercanas. Según relataron empleados históricos, la firma supo emplear a cerca de mil personas en sus mejores años y desarrolló una estructura industrial de gran magnitud, con enormes galpones destinados al procesamiento y empaquetado de té.
Actualmente, gran parte de esas instalaciones permanecen paralizadas. Los trabajadores señalaron que el corte de energía terminó profundizando un escenario que ya venía deteriorándose desde hace tiempo por problemas financieros y la caída de la actividad.
Respuesta de la cooperativa
Tras la repercusión pública del caso, PRIMERA EDICIÓN dialogó con Ricardo Fabián Szmandiuk, gerente de la Cooperativa Picada Libertad, quien reconoció la gravedad del escenario aunque aportó precisiones sobre el estado financiero de la entidad y relativizó algunas de las cifras difundidas.
El directivo confirmó que la empresa lleva tres semanas con el servicio eléctrico cortado y admitió atrasos salariales con el personal. Sin embargo, aclaró que el secadero de té ya había finalizado su actividad debido al cierre anticipado de la zafra por problemas de mercado, caída de precios y dificultades de comercialización.
Szmandiuk explicó que la deuda con la cooperativa eléctrica sería menor a la mencionada inicialmente y estimó que “no creo que llegue a los 150 millones” de pesos. De todos modos, reconoció que el monto sigue siendo “muy alto” y señaló que gran parte corresponde a arrastres acumulados desde 2024.
Según detalló, el principal problema surgió durante la interzafra del año pasado, cuando la planta permanecía parada y aun así comenzaron a llegar facturas de electricidad millonarias. “Con la fábrica funcionando gastábamos entre 15 y 17 millones, y con la fábrica detenida vinieron facturas de 23 o 25 millones”, protestó.
El gerente aseguró que nunca recibieron una explicación satisfactoria sobre esos consumos y relató que la cooperativa debió refinanciar la deuda para poder iniciar la zafra de este año. Aun así, indicó que las obligaciones mensuales terminaron volviéndose imposibles de afrontar.
Sueldos adeudados y plan a futuro
Respecto de la deuda salarial, Szmandiuk explicó que la situación varía según el sector y la antigüedad de los trabajadores. Indicó que algunos empleados registran atrasos desde febrero, aunque aclaró que se realizaron pagos parciales hasta principios de mayo.
Actualmente, la cooperativa mantiene una planta permanente de 18 empleados y durante la temporada de producción llega a ocupar entre 40 y 45 personas. La mayoría de los trabajadores temporarios ya finalizaron sus tareas debido al cierre de la zafra.
Pese al complejo escenario, desde la conducción sostienen que existe un plan para intentar sostener la actividad.
Szmandiuk explicó que actualmente existen dos estrategias para intentar sostener la cooperativa y evitar un desenlace más grave. La principal es concretar la venta de parte del capital inmobiliario de la institución.
“La cooperativa tiene dos planes. Uno es la venta de su capital inmobiliario, que ése no es nuevo, es de hace mucho tiempo”, indicó el gerente durante la entrevista con PRIMERA EDICIÓN.
Según detalló, los bienes de la entidad “superan ampliamente la deuda que tiene la cooperativa”, aunque reconoció que las dificultades del mercado inmobiliario ralentizan cualquier operación.
“Hoy tampoco el mercado inmobiliario está comprador de inmuebles”, señaló. Aun así, afirmó que existe un posible interesado y que actualmente avanzan en la regularización de documentación vinculada a medidas cautelares para intentar concretar la operación “en el corto plazo”.
“Lo que más nos preocupa es solucionar el tema con el personal”, afirmó Szmandiuk, quien remarcó que, incluso si la cooperativa lograra reunir fondos suficientes para cancelar la deuda energética, la prioridad seguiría siendo el pago de salarios.







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