El Gobierno nacional avanza en el diseño de una profunda reforma tributaria que buscará reducir la presión impositiva, simplificar el sistema y otorgar mayor estabilidad jurídica a inversores y contribuyentes. El proyecto, que la administración nacional prevé presentar hacia fines de 2026, incluiría una baja de las alícuotas del IVA y del Impuesto a las Ganancias, además de una ampliación de los beneficios hoy contemplados en los regímenes de promoción de inversiones como el RIGI.
Los lineamientos de la iniciativa fueron detallados por la subsecretaria de Ingresos Públicos, Claudia Balestrini, durante una conferencia realizada en la Universidad Torcuato Di Tella sobre la Ley de Inocencia Fiscal. Del encuentro también participaron el director nacional de Impuestos, Juan José Imirizaldu, y el profesor de la Maestría en Derecho Tributario, Mario Volman.
Según explicó Balestrini, la reforma se apoyará en tres ejes centrales: equilibrio fiscal, reducción de la carga tributaria y simplificación del sistema. “La meta principal es mantener el orden macroeconómico, pero al mismo tiempo generar un esquema más simple y con menor presión para ciudadanos y empresas”, sostuvo.
Uno de los puntos clave será la generalización de los beneficios actualmente previstos en el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) y en el RIMI, orientado a proyectos de menor escala, informó el sitio Iprofesional.
La intención oficial es que las ventajas fiscales de esos esquemas puedan extenderse progresivamente al conjunto de los contribuyentes. En ese marco, el Gobierno analiza una reducción de las alícuotas del IVA y una modificación integral del Impuesto a las Ganancias para personas humanas. La funcionaria señaló que el objetivo es avanzar hacia un sistema “más simple y previsible”, dejando atrás la lógica de múltiples deducciones específicas.
“La idea es ampliar la base tributaria para que más personas tributen, pero con una menor carga individual”, explicó Balestrini. La estrategia contempla menos deducciones, menor complejidad administrativa y una revisión de escalas y alícuotas.
La reforma también incluiría cambios vinculados al comercio exterior. Entre ellos, la reducción y eventual eliminación de derechos de exportación para la mayoría de las actividades industriales, así como mecanismos de compensación de quebrantos sin límite temporal para proyectos de inversión de largo plazo.
Otro de los objetivos oficiales es reducir el denominado “gasto tributario”, es decir, las exenciones impositivas que el Estado concede a distintos sectores. Según Balestrini, esos beneficios “no deben ser eternos”, sino estar asociados a objetivos concretos de política pública y contar con plazos definidos.
La funcionaria remarcó que cualquier modificación tributaria deberá respetar el principio de equilibrio fiscal. “Toda política impositiva tiene un costo, ya sea por gasto directo o por recaudación resignada. El criterio rector es que no comprometa el orden financiero del país”, afirmó.
Los cambios tributarios que ya se aplicaron
Durante la exposición, Balestrini repasó además algunas de las reformas implementadas por el Gobierno desde 2024.
Entre ellas mencionó la modificación del Impuesto sobre los Bienes Personales, orientada a una reducción gradual del tributo y acompañada por la creación del Régimen Especial de Ingreso del Impuesto sobre los Bienes Personales (REIBP), que permitió anticipar pagos de varios períodos fiscales.
También destacó la eliminación del Impuesto PAIS en diciembre de 2024 y la reducción de distintos derechos de exportación e importación con el objetivo de estimular la actividad económica.
En el caso del monotributo, se avanzó con planes de regularización de deuda y ajustes para pequeños contribuyentes, mientras que se eliminaron impuestos considerados “ineficientes”, como algunos gravámenes internos sobre productos suntuarios y servicios de telefonía celular.
Finalmente, la subsecretaria aseguró que el propósito de fondo de la reforma es brindar “certeza y previsibilidad” tanto para pequeños ahorristas como para grandes inversores. “La intención es que haya claridad sobre el rumbo fiscal y que desaparezca el temor a invertir por falta de reglas estables”, concluyó.






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