El gobernador de Hugo Passalacqua encabezó este miércoles en Posadas la primera Reunión de Información y Coordinación para la Preparación y Mitigación ante el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), en un contexto marcado por pronósticos que anticipan precipitaciones extraordinarias, tormentas severas y posibles crecidas de ríos durante el segundo semestre de 2026.
La convocatoria reunió a organismos provinciales, intendentes, fuerzas de seguridad y equipos técnicos con el objetivo de comenzar a delinear estrategias conjuntas de prevención y respuesta frente a un escenario climático que las autoridades calificaron como “muy complejo”.
Durante el encuentro, Passalacqua sostuvo que la intención es “juntarnos por prevención” y advirtió que podrían venir “momentos muy duros”, por lo que consideró necesario que la provincia esté organizada y preparada para actuar rápidamente. El mandatario remarcó además que coordinar acciones antes de que ocurra una catástrofe resulta fundamental para evitar consecuencias mayores sobre la población.
En la misma línea, el ministro Coordinador de Gabinete, Carlos Satori, explicó que el Gobierno provincial busca fortalecer el trabajo preventivo y la articulación territorial antes de que el escenario climático se agrave. Señaló que la prioridad es que los 79 municipios puedan responder de manera coordinada ante las consecuencias que genere el fenómeno.
El funcionario valoró además la participación de intendentes, organismos de emergencia y fuerzas de seguridad como Bomberos, Gendarmería, Prefectura Naval, Policía de Misiones, Ejército y Protección Civil. Según expresó, sin ese acompañamiento “no sería posible llevar adelante todo este trabajo ni construir una respuesta eficiente ante una situación que puede volverse muy compleja”.

La reunión fue encabezada de manera conjunta por Protección Civil y el Ministerio de Ecología, a través de la Dirección de Alerta Temprana, tomando como base informes técnicos elaborados por el Servicio Meteorológico Nacional, la represa binacional Salto Grande y organismos internacionales.
Las proyecciones climáticas advierten una alta probabilidad de lluvias extraordinarias desde la segunda mitad del año, con registros mensuales que podrían superar los 300 milímetros y derivar en escenarios similares a las inundaciones ocurridas en 2014.
Entre los impactos previstos figuran precipitaciones intensas en períodos cortos, crecidas repentinas de los ríos Uruguay e Iguazú y anegamientos en arroyos y zonas urbanas, situación que podría agravarse por la saturación progresiva de los suelos. También anticipan tormentas eléctricas más frecuentes, acompañadas por ráfagas intensas y caída de granizo, con riesgo para viviendas, infraestructura vial y sistemas productivos.

Como antecedente reciente, durante la reunión se mencionó la fuerte granizada registrada esta semana en El Soberbio.
El subsecretario de Ordenamiento Territorial, Lucas Russo, explicó que actualmente la provincia atraviesa una transición desde el fenómeno La Niña hacia El Niño, proceso que incrementa la temperatura de las masas de agua y modifica los patrones de precipitaciones. En ese contexto, alertó que “va a ser un Niño extremo, comparable al de 2015” y reconoció que el panorama “no es para nada alentador”.
Por su parte, el subsecretario de Protección Civil, Enrique Parra, indicó que el mayor impacto se produciría durante los meses de septiembre, octubre y noviembre. Explicó que mientras el promedio histórico de lluvias para ese período ronda los 200 milímetros, las proyecciones actuales indican que podrían registrarse más de 600 milímetros.
Parra reveló además que el Gobierno nacional conformó una mesa federal junto a Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones para coordinar medidas frente al fenómeno climático. Sin embargo, sostuvo que los protocolos generales no alcanzan para cubrir las particularidades de cada territorio y afirmó que Misiones trabaja en el desarrollo de su propio sistema de respuesta.
Durante la jornada también se acordó avanzar en tareas de limpieza de arroyos, elaborar protocolos conjuntos para evacuaciones y daños en viviendas, además de crear una base de datos unificada con maquinaria, recursos sanitarios, personal operativo e insumos disponibles en cada organismo.
Otro de los puntos abordados estuvo vinculado al impacto sanitario que suelen generar las inundaciones y anegamientos. Según se informó, entre 2015 y 2024 se registraron alrededor de 400 casos asociados a leptospirosis y cuadros diarreicos relacionados con eventos climáticos extremos.
El ministro de Ecología, Martín Recamán, destacó la necesidad de contar con información centralizada para agilizar la respuesta ante emergencias, mientras que el presidente del IPRODHA, Carlos Pereira, propuso incorporar al sector privado a las tareas preventivas y de asistencia.
En otro tramo de la reunión, el director de Planificación de Protección Civil, José Luis Báez, presentó un informe sobre el impacto histórico del fenómeno en la provincia. Según detalló, entre 2015 y 2024 las pérdidas económicas alcanzaron los 208 millones de dólares. En ese período, además, debieron evacuarse unas 22.800 personas, más de 3.200 viviendas fueron destruidas y se perdieron más de 30 mil hectáreas de yerba mate, además de daños sobre cultivos de tabaco y té.
Del encuentro participaron también el ministro de Salud, Héctor González; la ministra de Agricultura Familiar, Marta Ferreira; el presidente de la Dirección Provincial de Vialidad, Nicolás Mazal; y los intendentes Ricardo Leiva, Fernando Ferreira, Carlos Koth y Rosendo Ariel Fuchs, junto a representantes de distintas fuerzas y organismos vinculados al sistema provincial de emergencia.






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