La Semana de Mayo se conmemoró en el Hospital Carrillo de Posadas con una jornada cargada de música, danza y encuentro comunitario. Es que usuarios de salud mental, familiares, trabajadores y residentes del sistema de salud compartieron una peña folclórica como parte de las prácticas de acompañamiento dentro del hospital.
El encuentro, que contó con la musicalización de los músicos del Palacio, se preparó durante varias semanas con actividades en talleres internos y una campaña solidaria para reunir alimentos y materiales alusivos a las fechas patrias, además del trabajo sostenido de los equipos de las Residencias de Salud Mental y Comunitaria (RISaMC), que impulsan estos espacios como parte del acompañamiento terapéutico.
Yanina Rivero, trabajadora social y una de las residentes de Salud Mental que acompañó el evento, destacó el valor comunitario de estas intervenciones, que promueven la participación activa de los usuarios de salud mental más allá del consultorio o la internación, y que hoy se sostienen aún en un contexto delicado para las residencias, en pleno recorte de cupos para especialidades como trabajo social.
“Venimos trabajando en distintos espacios durante el año, no es algo que aparezca solo para la fecha. Se va construyendo en los talleres, en los encuentros semanales, donde ellos ya van proponiendo actividades, música, formas de participar, y eso después se traslada a este tipo de jornadas”, explicó a PRIMERA EDICIÓN.
Una peña con espíritu de encuentro
El camino previo a la Peña por la Semana de Mayo comenzó en los talleres de las RISaMC, donde los usuarios y residentes comenzaron a idear la celebración que el viernes 22 marcó el inicio de la semana patria en el patio del hospital.
En el taller de arte, los usuarios armaron banderas, escarapelas, guirnaldas y un cabildo que decoró ese día el salón de la peña.
También practicaron baile y un usuario se preparó para tocar música en vivo, que ese día resonó con una guitarra y un repertorio de chacareras y piezas folclóricas alusivas al 25 de Mayo.
Rivero comentó que “la idea era generar un espacio de encuentro abierto”, pensado para usuarios en tratamiento ambulatorio o internados, pero también para familiares y la comunidad en general que se acerca a los dispositivos del hospital.
De acuerdo a la trabajadora social, este tipo de intervenciones “es el momento que siempre esperan” los usuarios, porque los invitan a participar activamente “del proceso de cuidado y acompañamiento integral” que proponen las RISaMC.
Ese modelo combina el acompañamiento psicoterapéutico con actividades que “ayudan a la autoestima, la socialización y a la interacción comunitaria”, explicó Rivero. Un ejemplo es la peña.

Dispositivo en crisis
Más allá de la peña, el trabajo en las RISaMC no permanece ajeno a los cambios en las políticas públicas de la salud mental. Este año, los dos cupos para la especialidad de trabajo social (recortados por la Nación y que en 2025 había sostenido la Provincia) no se renovaron y en el equipo comienza a preocupar cómo seguir adelante con menos personal cuando la demanda sigue creciendo.
“A medida que va pasando el tiempo, vemos que hay más demanda, asisten más personas a estos grupos”, contó Rivero sobre los cinco talleres que brindan. “La idea es seguir sosteniendo esto, cueste lo que cueste. En el contexto en el que nos encontremos, queremos seguir apoyando y promoviendo la participación”, agregó.






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