La Fédération Internationale de l’Automobile (FIA) decidió dar un giro importante en el futuro reglamentario de la Formula 1y confirmó modificaciones para la temporada 2027 que alterarán el equilibrio previsto entre potencia eléctrica y combustión interna. La medida implica, en los hechos, una marcha atrás respecto al modelo 50/50 proyectado originalmente para la nueva generación de motores que debutará en 2026.
La decisión fue tomada luego de las primeras críticas surgidas en apenas tres carreras del actual campeonato, donde pilotos, equipos y fanáticos cuestionaron la falta de agresividad de los monoplazas y la excesiva dependencia de la gestión energética.
El cambio reglamentario fue confirmado tras una reunión de emergencia encabezada por el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, junto a los cinco fabricantes de unidades de potencia.
El núcleo de la reforma pasa por una redistribución de la entrega energética. Según detalló la FIA, el motor de combustión interna recibirá un incremento de aproximadamente 50 kW, acompañado además por un aumento en el caudal de combustible permitido.
En contrapartida, el sistema de recuperación de energía (ERS), es decir la parte eléctrica del conjunto híbrido, perderá otros 50 kW de potencia nominal.
Con este nuevo esquema, la relación energética dejará atrás la cuestionada paridad absoluta y quedará configurada en un 60% de potencia proveniente del motor térmico y un 40% del sistema eléctrico.
La modificación apunta directamente a uno de los principales reclamos surgidos desde el inicio de la nueva era técnica: la sensación de que los autos habían perdido velocidad final y capacidad de ataque, obligando a los pilotos a administrar batería en lugar de correr al límite.
En ese sentido, varios protagonistas describieron el comportamiento de los monoplazas como “artificial”, especialmente en maniobras de sobrepaso condicionadas por la disponibilidad energética.
Desde la FIA reconocieron además que las medidas de emergencia implementadas semanas atrás durante el Gran Premio de Miami habían mostrado resultados positivos.
“Se consideró que estas medidas mejoraron la competición y representan un paso positivo en el perfeccionamiento continuo del marco de 2026”, señalaron desde el organismo.
Aquella carrera también quedó marcada por la actuación del argentino Franco Colapinto, quien logró un histórico séptimo puesto con Alpine tras una estrategia técnica que aprovechó mejor las modificaciones aplicadas durante el fin de semana.
El objetivo de la FIA ahora es avanzar hacia una Fórmula 1 “más segura, justa e intuitiva” para los pilotos, reduciendo la complejidad extrema de la administración eléctrica que dominó el inicio de la nueva reglamentación.
Detrás de la decisión también aparece un debate más profundo sobre la identidad misma de la categoría. La máxima buscaba avanzar hacia una Fórmula 1 más eficiente y sustentable, pero las primeras experiencias dejaron en evidencia que una dependencia excesiva del componente eléctrico podía afectar el espectáculo y alejar a la categoría de su esencia histórica.
Con el nuevo reparto energético, la FIA apuesta a recuperar parte del sonido, la agresividad y la sensación de potencia tradicional que durante décadas definieron a la Fórmula 1.
La propuesta ya cuenta con el acuerdo inicial de equipos y fabricantes y solo resta la aprobación formal del Consejo Mundial del Deporte Motor para quedar incorporada definitivamente al reglamento 2027.
Fuente: Agencia de Noticias NA





