El paso por Misiones aparece como uno de los tramos clave dentro del extenso recorrido que realizó la pareja neerlandesa identificada como caso índice del brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius. Aunque hasta el momento no se registraron contagios asociados en la provincia ni en el país, la inclusión del territorio misionero en el itinerario amplía el mapa de análisis y refuerza la complejidad de la investigación epidemiológica.
Según la reconstrucción oficial, los viajeros ingresaron a la Argentina el 27 de noviembre y, tras recorrer distintas regiones, iniciaron a fines de enero un nuevo trayecto que incluyó unos 20 días por rutas nacionales hasta llegar a Misiones. Desde allí cruzaron por vía terrestre a Uruguay el 13 de marzo y regresaron el 27 del mismo mes, antes de emprender el viaje hacia el sur que culminó en Ushuaia, punto de embarque del crucero el 1 de abril.
El paso por la provincia se da en un contexto donde el hantavirus es una enfermedad conocida, con antecedentes en zonas rurales y selváticas, lo que obliga a los especialistas a no descartar ninguna hipótesis de contagio. Sin embargo, desde el Ministerio de Salud de la Nación remarcaron que “no se identificaron casos asociados en la Argentina”, un dato que consideran relevante para acotar escenarios posibles, aunque sin permitir conclusiones definitivas.
La investigación se centra ahora en determinar en qué momento pudo haberse producido la exposición al virus. El largo período de incubación, que puede extenderse varias semanas, dificulta la tarea de ubicar con precisión el lugar del contagio, más aún en un itinerario que incluyó múltiples cruces internacionales y una gran diversidad de ambientes.
Tras salir de Misiones, la pareja continuó su viaje hacia el sur argentino y finalmente abordó el buque en Ushuaia. Fue allí donde, días después, comenzaron a detectarse casos compatibles con hantavirus a bordo, en un contexto poco habitual para este tipo de infecciones, generalmente vinculadas a entornos rurales con presencia de roedores.
La situación generó una alerta internacional, no solo por la aparición de casos en un crucero, sino también por la identificación de la cepa Andes, la única variante conocida con capacidad de transmisión entre personas, aunque en condiciones muy específicas de contacto estrecho.
Mientras tanto, equipos técnicos avanzan con estudios para detectar la posible circulación del virus en los lugares más recientes del recorrido. En paralelo, se mantiene el monitoreo sanitario del buque y se analizan los contactos estrechos de los casos confirmados.

Otro de los episodios que encendió las alarmas ocurrió fuera del país, cuando la mujer —pareja del primer fallecido— fue retirada de un vuelo comercial en Sudáfrica debido a su estado de salud. Había sido evacuada previamente desde el crucero y presentó síntomas durante un traslado sanitario, en el que viajaban más de 80 personas, lo que activó protocolos de rastreo internacional.
A pesar de la magnitud del operativo, los especialistas insisten en que el riesgo de transmisión entre personas es bajo. La clave, sostienen, sigue estando en la exposición ambiental al virus, generalmente a través del contacto con secreciones de roedores infectados.
(Fuente: La Nación)





