La reglamentación del Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), impulsada por el Gobierno nacional, reabrió el debate sobre el impacto de las rebajas en las contribuciones patronales como herramienta para promover el empleo registrado. En declaraciones a FM Santa María de las Misiones, la abogada laboralista Cynthia Benzion fue categórica al cuestionar la medida y aseguró que se trata de “recetas ya aplicadas sin éxito en el pasado”.
“En realidad son viejas recetas recicladas que lo que tratan es de convencer a los empresarios que al reducirse el costo laboral, es decir las contribuciones patronales, se genera un escenario favorable para la contratación”, señaló.
Sin embargo, sostuvo que estas políticas ya fueron implementadas en otras etapas de la Argentina, como “en los 90, durante el menemismo. No es una novedad para nadie”.
Para Benzion, el problema del empleo no registrado no se explica por el nivel de cargas laborales: “La falta de empleo en Argentina o los altos índices de trabajo no registrado no tienen nada que ver con las alícuotas o con las reformas laborales”, afirmó, y agregó que los períodos de crecimiento del empleo “se han debido a políticas macroeconómicas, actividad industrial e inversiones”.
En relación al nuevo esquema, explicó que el cambio central radica en la reducción de contribuciones, ya que “hoy de una cantidad de rubros que el empleador tiene que contribuir sobre el sueldo del trabajador se reduce de un 19% a un 2%”.
“Estas medidas que desfinancian la seguridad social son por un tiempo determinado. Cuanto más se reducen las alícuotas, más se debilita el sistema que paga jubilaciones y pensiones”, advirtió.
En esa línea, fue crítica sobre las consecuencias a mediano plazo, porque “menos plata tiene el Estado para pagarle a los jubilados. No va a crecer el empleo registrado como se pregona”.
Finalmente, apuntó contra la falta de control estatal sobre el empleo no registrado. “En Argentina está instalado que cuando un empresario contrata pregunta cuánto sale en blanco y cuánto en negro. Y muchas veces se elige lo segundo porque está tolerado”, afirmó.
Y cerró con una advertencia sobre los mecanismos de incentivo y los fondos de despido: “El riesgo es el mismo que con las AFJP, un gran negocio para pocos, donde el objetivo de crear empleo se deshace frente a lo atractivo que resulta contratar y despedir sin consecuencias reales”.




