La policía desarticuló una banda dedicada a reducir elementos robados, es decir, ocultarlos y luego reinsertarlos en el mercado negro mediante la comercialización por distintas vías.
El megaoperativo se concretó ayer a la madrugada en distintos lugares de las chacras 246, 145 y 142 de Posadas, dejando como saldo un total de 15 detenidos bajo sospecha de integrar la organización delictiva y numerosos objetos incautados mediante 8 allanamientos en escondites que tenían los acusados, señalaron fuentes del caso.
La gavilla, que se autodenomina la “Banda de Calabón”, ya que así sería el alias de su presunto líder (actualmente prófugo y buscado intensamente en Garupá y Candelaria), fue detectada tras varios días de intensas labores de seguimiento y trabajos coordinados entre varias dependencias, agregó un vocero policial.
De esta manera, los pesquisas ubicaron los puntos de acopio de bienes sustraídos en distintos puntos de la capital provincial, como así también en zonas de Candelaria y de Garupá.
El procedimiento fue encabezado por el juez de Instrucción 2, Juan Manuel Monte, quien ordenó las irrupciones simultáneas en distintos puntos de las mencionadas chacras, donde un anillo de seguridad que se desplegó horas antes evitó la fuga de los involucrados. Efectivos de la Comisaría Decimotercera junto a la División Investigaciones de la Unidad Regional I, con apoyo de grupos tácticos, procedieron a detener a los 15 sospechosos acusados de diversos hechos contra la propiedad y que eran investigados desde semanas atrás.
Los miembros detenidos de la organización fueron identificados y tienen edades que van de los 24 a los 45 años.
Además, en cada punto que se desbarató se incautaron numerosos elementos procedentes de ilícitos. Entre ellos, dos motocicletas 110, tres bicicletas rodado 29, dos televisores Smart TV, equipos de sonido, herramientas eléctricas y de construcción, además de aberturas de aluminio como puertas y ventanas.
Con este operativo de alto impacto, la Policía provincial desarticuló por completo la organización delictiva autodenominada “Banda de Calabón”, la cual operaba en chacras y barrios de Posadas, extendiendo su accionar también hacia zonas de Garupá y Candelaria.
La forma de comercialización de los objetos malhabidos que tenía la gavilla era a través de las redes sociales y la venta ambulante.





