Vecinos de la chacra 152, en la zona oeste de Posadas, volvieron a manifestar su preocupación por las reiteradas concentraciones nocturnas de motociclistas en el primer tramo de la costanera oeste, un escenario que, aseguran, se agrava semana a semana. Juan Bertoni, residente de la zona, se animó a describir a PRIMERA EDICIÓN el complejo panorama: “Estamos en una situación crítica que cada vez empeora más”, sostuvo al referirse a las denominadas “giras nocturnas”, donde se combinan caravanas, ruidos molestos, y maniobras peligrosas, principalmente en el sector comprendido entre Tambor de Tacuarí y el primer puente de la avenida Las Heras.
Según relató, la problemática dejó de ser esporádica. “Antes era un día por semana, ahora son de viernes a domingo, más algún día hábil”, explicó. Las actividades incluyen acrobacias conocidas como “willy” y, principalmente, ruidos intensos generados por contraexplosiones de los escapes. “Esto ocurre entre la una y las cuatro o cinco de la madrugada, y es lo que más afecta porque no se puede descansar”, señaló.
En cuanto a la intervención policial, Bertoni indicó que es limitada. De acuerdo a lo que les informaron en la comisaría, existen pocos patrulleros y directivas de no iniciar persecuciones, en muchos casos por tratarse de menores de edad. “Lo único que hacen es acercarse, dispersar momentáneamente, pero cuando se van, todo vuelve a empezar”, afirmó.
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El desgaste entre los vecinos es evidente. “Hay mucha resignación, pero también cansancio porque no se duerme”, expresó. Además, advirtió sobre un incremento en los niveles de violencia. Días atrás, una mujer habría sido agredida al intentar reclamar por los disturbios, mientras que también se registraron reacciones de vecinos hacia los motociclistas. “Son situaciones que pueden repetirse si esto sigue así”, alertó.
El problema también impacta en la seguridad y el espacio público. Bertoni denunció que, al huir de los controles, muchos motociclistas circulan por veredas y sectores verdes. “Son hasta 50 motos por la vereda, y eso deja destrozos visibles en el pasto y la infraestructura”, detalló.
Finalmente, el vecino planteó el trasfondo del conflicto: “Parece que están plantados en una posición donde el derecho es de ellos y el resto de los ciudadanos tenemos que soportar su forma de divertirse”. En ese marco, las familias de la zona reclaman medidas concretas que garanticen el descanso, la seguridad y la convivencia en el barrio.







