La Dirección de Alerta Temprana del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones advirtió sobre el inminente impacto del fenómeno climático El Niño en la provincia, con un panorama que se extenderá entre mayo y noviembre de 2026 y que estará marcado por lluvias intensas, eventos severos y un elevado riesgo hidrológico.
Según el informe técnico, basado en el monitoreo de la temperatura superficial del mar, se registra una transición acelerada hacia condiciones de El Niño, con anomalías térmicas en el Pacífico ecuatorial, especialmente frente a Perú y Ecuador. Este calentamiento comenzará a influir en la región desde mayo, generando un flujo constante de humedad hacia el noreste argentino.
En este contexto, se prevé un aumento sostenido en la frecuencia e intensidad de las precipitaciones. Los meses más críticos serían agosto, septiembre y noviembre, cuando los acumulados podrían superar los 300 milímetros mensuales. Las lluvias se presentarían en forma de tormentas intensas, de corta duración, con fuerte actividad eléctrica, ráfagas de viento y probabilidad de caída de granizo.
El informe también alerta sobre un alto riesgo de crecidas, particularmente en la cuenca del río Uruguay, donde podrían repetirse escenarios similares a los registrados en 2014. Además, se anticipan desbordes frecuentes en arroyos y cursos de agua menores debido a la saturación de los suelos, lo que podría afectar caminos rurales, infraestructura y la transitabilidad en distintas zonas de la provincia.
A estas condiciones se suma la posibilidad de fenómenos atmosféricos severos, como vientos intensos e incluso tornados de baja categoría, producto de un ambiente más cálido y húmedo de lo habitual. Si bien el invierno se perfila con temperaturas por encima del promedio, los cambios bruscos podrían derivar en tormentas de mayor violencia.
Ante este panorama, Misiones ingresa en una fase de vigilancia meteorológica intensiva. Desde el organismo provincial recomiendan a municipios y productores agropecuarios reforzar medidas preventivas, como la revisión de planes de contingencia, la limpieza de cauces y la protección de infraestructura crítica, con el objetivo de mitigar los posibles impactos.









