Cada último jueves del mes, el SUM del Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” se transforma en un espacio de encuentro, aprendizaje y tratamiento para pacientes con enfermedades respiratorias crónicas. Allí, los servicios de Neumonología, Nutrición y Kinesiología impulsan jornadas gratuitas de rehabilitación pulmonar abiertas a la comunidad, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de quienes conviven con patologías como EPOC, asma crónica, fibrosis o hipertensión pulmonar.
La propuesta combina instancias educativas con talleres prácticos y evaluaciones individuales, en un enfoque multidisciplinario que busca atacar uno de los principales síntomas de estas enfermedades, la falta de aire. La iniciativa se repite mes a mes y convoca tanto a pacientes como a familiares y vecinos interesados en interiorizarse sobre estas afecciones.
La médica neumonóloga Julieta Franzoy explicó que se trata de encuentros periódicos donde se desarrollan “charlas y talleres de rehabilitación pulmonar” y detalló que “son jornadas que se hacen una vez al mes, generalmente el último jueves de cada mes, acá en el SUM del Hospital Madariaga”. Señaló además que están destinados a quienes padecen enfermedades respiratorias crónicas, pero también a cualquier persona que quiera informarse sobre el tema.

En ese marco, destacó el valor de la rehabilitación pulmonar como herramienta terapéutica. Según precisó, este tipo de programas “mejora la capacidad funcional del paciente, mejora la calidad de vida, mejora la disnea del paciente cuando están dentro de estos programas de rehabilitación”. Al mismo tiempo, remarcó que el abordaje es integral, con la participación de distintos profesionales, y sostuvo que “son programas multidisciplinarios, siempre hay un médico, un kinesiólogo, también la parte nutricional, que es fundamental”.
Alimentación y energía para sostener el tratamiento
El componente nutricional ocupa un lugar clave dentro del programa, especialmente en pacientes que sufren desgaste físico producto de la dificultad respiratoria. La licenciada Agustina Talavera explicó que desde su área se promueve una alimentación equilibrada que permita sostener la energía necesaria para el tratamiento.
“Desde el área de nutrición colaboramos con la rehabilitación pulmonar con una dieta balanceada. Hacemos hincapié en comer verduras y frutas de todo tipo, tamaño, color, para ingerir vitaminas y minerales”, indicó. También subrayó la importancia de reforzar la vitamina C durante los meses más fríos, presente en alimentos como cítricos, kiwi o morrón, así como el consumo de proteínas tanto de origen animal como vegetal.
La profesional agregó que el trabajo conjunto con otros servicios busca garantizar que los pacientes puedan realizar actividad física en condiciones adecuadas y sostuvo que el objetivo es que “los pacientes se encuentren saludables y tengan la suficiente energía y fuerza para mejorar la calidad de vida”.
Ejercicio y rehabilitación para romper el círculo de la disnea
Desde el área de Kinesiología, el enfoque apunta a recuperar la función respiratoria mediante técnicas específicas adaptadas a cada paciente. La licenciada Sabrina Escalada explicó que el programa está orientado a personas con alteraciones en la función pulmonar y remarcó su impacto en distintos aspectos de la vida cotidiana.
“Desde el Servicio de Rehabilitación, queremos informar sobre la importancia de la rehabilitación respiratoria, un programa con ejercicios terapéuticos destinados a pacientes con alteración en la función respiratoria”, señaló. En esa línea, destacó que este tipo de abordaje mejora “la calidad de vida del paciente, la autoestima y sobre todo la función pulmonar básica”.





