Ayer, un hombre de 33 años debía sentarse en el banquillo de los acusados para ser juzgado por el abuso sexual denunciado contra su hija. Antes de los preparativos para llevar a cabo el debate el imputado acordó un juicio abreviado ante el Tribunal de Oberá y se declaró culpable de los hechos.
La víctima tenía 15 años cuando comenzó a ser abusada por su progenitor en la misma vivienda familiar ubicada la localidad de San Javier. No se menciona el barrio ni los nombres del caso para evitar que la víctima sea identificada.
Este Diario pudo saber que el encartado de profesión changarín se encuentra en libertad y aceptó el acuerdo de la fiscalía para abreviar el proceso judicial, evitar sentarse en el banquillo donde no tenía posibilidades de ser declarado inocente debido a la carga probatoria que había en su contra.
Se declaró autor penalmente responsable por los delitos de “abuso sexual sin acceso carnal y abuso sexual con acceso carnal, agravado por el vínculo y por la convivencia”. Firmó una pena de 11 años de prisión.
El caso fue denunciado por la madre de la víctima y esposa del acusado, cuando la menor finalmente le reveló lo que le hacía su padre.
Según la investigación, cierto día el hombre aguardó que su mujer se durmiera para luego escurrirse hacia la pieza donde dormía su hija. Se acostó junto a ella y comenzó con manoseos.
A medida que se repitieron las situaciones, una noche el padre la accedió carnalmente. Entre el temor, la sorpresa y la figura de autoridad paterna, la víctima no pudo evitar el hecho.
Cuando el hombre intentó repetir el abuso, la joven alcanzó a decirle “papá eso no se hace, sos un cochino”. Y seguidamente le gritó a su madre para que él se fuera de su habitación.
A partir de esa noche todo se precipitó. La adolescente le reveló a su mamá lo que su padre le hacía.Se activó el protocolo interdisciplinario respecto a denuncias por abuso sexual. La víctima fue asistida por personal médico y psicólogos del Poder Judicial. A medida que avanzó la investigación la Justicia comprobó el relato de la víctima y avanzó la causa contra el progenitor.
Al momento de firmar el juicio abreviado, el encartado fue advertido que si los magistrados del tribunal homologaban el acuerdo entre las partes, iba ser buscado por la fuerza pública para detenerlo y trasladarlo a una unidad penal para cumplir la pena.





