El Partido Justicialista de Misiones atraviesa horas decisivas en un proceso que ya es considerado histórico: este 15 de abril vence el plazo para la presentación de boletas de cara a las elecciones internas del próximo 19, las primeras en 27 años.
La expectativa crece en todo el territorio provincial, donde más de 55 mil afiliados están habilitados para votar, según el padrón actualizado tras la intervención partidaria. El número apenas alcanza a la mitad de los 120 mil afiliados de la última interna y se estima que el 80% tiene más de 50 años, lo que demuestra un evidente distanciamiento del partido provincial con los jóvenes misioneros en los últimos años.
El peso territorial se concentra especialmente en la capital: Posadas reúne cerca de 14 mil afiliados, muy por encima de otros distritos como Garupá (3.295), Eldorado (2.820), Oberá (2.619) y Puerto Iguazú (2.201), que completan el mapa de mayor densidad peronista en la provincia.
La contienda presenta dos listas claramente diferenciadas que sintetizan tensiones políticas de alcance provincial y nacional.
Por un lado, la lista “La Julio Humada”, encabezada por el dirigente Christian Humada, con un perfil más cercano al oficialismo provincial y una estrategia de construcción frentista.
Por el otro, “Amplitud Justicialista – Fuerza Patria”, que nuclea a sectores del kirchnerismo y La Cámpora, con una impronta más alineada a la conducción nacional del peronismo
Humada, quien encabeza una de las listas, remarcó en las últimas horas el carácter trascendental del proceso: “Pasaron 27 años desde la última interna. Hoy volvemos a legitimar la conducción con el voto de los afiliados”, sostuvo, al tiempo que planteó que el adversario político está “en los libertarios y en quienes niegan la justicia social”.
En términos de candidaturas, ambas listas lograron consolidar estructuras completas en toda la provincia. La lista de Humada propone una conducción con fuerte presencia territorial y sindical, acompañado por Stella Maris Peso como vicepresidenta, entre otros dirigentes. En tanto, la lista rival postula a Gonzalo Costa de Arguibel para la presidencia partidaria, con un armado que incluye referentes de distintos espacios internos del kirchnerismo como la ex diputada nacional Cristina Brítez.
El proceso electoral forma parte de la etapa final de la intervención encabezada por Gustavo Arrieta y Máximo Rodríguez, que tuvo como objetivo “devolver institucionalidad” al partido tras muchos años sin vida interna efectiva.
Desde 1999, cuando se enfrentaron Julio Humada y Ramón Puerta, las conducciones del PJ misionero habían sido designadas sin participación directa de los afiliados.
La reorganización incluyó la depuración del padrón, la validación judicial de afiliaciones y la exigencia de requisitos estrictos para la presentación de listas, como la obtención de avales distribuidos en al menos un tercio de los municipios.
Este esquema buscó garantizar representatividad territorial en una provincia con fuerte dispersión geográfica.
De no mediar impugnaciones judiciales, el cronograma se encamina a cumplirse sin sobresaltos. Tras el cierre logístico de este miércoles, el acto comicial del domingo 19 de abril se desarrollará en los 79 municipios, con votación entre las 8 y las 18 horas.
Más allá del resultado, la elección marca un punto de inflexión para el peronismo misionero. La disputa no solo definirá autoridades partidarias, sino también el rumbo político del PJ en un escenario donde deberá reconfigurarse como alternativa electoral de cara a 2027.
En un contexto de polarización interna y expectativas crecientes, el dato central es que, después de casi tres décadas, el peronismo misionero vuelve a las urnas para definir su conducción. Y esta vez, serán los afiliados quienes tengan la última palabra.





