Graciela del Carmen Zaimakis de Abraham
Escritora/ Escuela de Pensamiento
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La imaginación es Dios
y su poder se ve al ser Uno y no dos,
siendo que el deseo es el motor
cuando es genuino y no afecte al Reino del Señor.
Has movido tu primer pieza en el tablero,
es el punta pié inicial en este juego,
que en tu deseo no haya dudas,
así su concreción no se muda.
Si la consciencia crea al observar,
enfócate en visualizar lo que quieras crear
y el Universo no puede tu deseo no precipitar.
Juega con Él pues está a tu disposición,
entiende su lenguaje, cumple sus reglas y te dará su devolución.
Cuida que tu aura no se llegue a fisurar
sé impecable en tu hablar y en tu accionar,
el Universo habla en signos, símbolos y sincronías,
al comprender esto, es bello ver como transforma tu vida
ya que no existe mejor estratega
ni mayor belleza que cuando a sus brazos te entregas.
La imaginación es Dios (Neville), ya que con ella creamos con imágenes y lo hacemos a Su imagen y semejanza cuando en Amor incondicional nos unimos a Él y Su Creación.
El primer movimiento de este juego es el deseo, y éste es un regalo de tu divinidad y siempre viene con las instrucciones de su materialización, por eso, cuando venga un deseo a tu mente, di: gracias, acepto el regalo y sigo las instrucciones para materializarlo:
1-vive como si ya lo hubieras manifestado.
2-ignora las apariencias actuales.
3-deja que tu divinidad se encargue del proceso.
Está comprobado científicamente que es el observador el que hace que la energía precipite en materia, por lo tanto, es el creador, mas es su consciencia la creadora y el asiento de ésta es la glándula pineal, es la primera glándula que se crea en el útero, por lo que es física y también es espiritual porque es la pantalla que refleja tu imaginación, es la pantalla u ojo de la mente, es el primer ojo. La pineal tiene células cristalinas fotoluminiscentes que reflejan, refractan y emiten luz, por eso es literal decir que nos iluminamos al adquirir conocimiento y más clara se vuelve al hacerlo y cuando al conocimiento lo integramos como sabiduría, se produce la iluminación.








