La crisis del sector comercial en Misiones suma un nuevo capítulo que enciende señales de alerta. La distribuidora Bamana SRL, una firma con más de 10 años de trayectoria en la provincia, cerró de manera abrupta y dejó sin empleo a los 20 trabajadores que aún integraban su plantel. La situación fue confirmada por Agustín Gómez, secretario adjunto del Centro de Empleados de Comercio de Posadas, quien describió el escenario como “cada vez más preocupante” y advirtió que el caso no es aislado.
“Otra triste noticia. Nos enteramos en el día de ayer que una distribuidora muy importante decidió cerrar directamente”, expresó Gómez al inicio de la entrevista con FM de las Misiones, reflejando el impacto que generó la novedad dentro del sector.
La empresa se dedicaba a la distribución de productos de consumo masivo —alimentos, bebidas y artículos de limpieza— y había logrado consolidar una amplia red comercial en toda la provincia. “Tenían una cartera de aproximadamente 5.000 clientes y trabajaban con supermercados, autoservicios, kioscos y distintos comercios en toda Misiones”, detalló el dirigente sindical.
En su mejor momento, Bamana llegó a contar con unos 40 empleados. Sin embargo, la caída sostenida de las ventas comenzó a deteriorar su estructura. “Desde 2024 las ventas empezaron a caer y en 2025 ya habían reducido el plantel a la mitad. Este año arrancaron con 20 trabajadores, pero no pudieron sostener más la actividad”, explicó Gómez.
Un cierre repentino y sin margen de reacción
El final fue tan sorpresivo como contundente. Los trabajadores recibieron el aviso de un día para el otro, sin instancias previas de negociación ni alertas formales.
“Hasta la semana pasada estaban trabajando normalmente. Pero ayer por la mañana les avisaron que no se presenten porque la empresa cerró”, relató Gómez. La comunicación también incluyó la promesa de contacto posterior para acordar las liquidaciones finales.
Desconcertados, los empleados acudieron al sindicato en busca de asesoramiento. “Vinieron a consultarnos para que les calculemos la indemnización, porque es un proceso técnico y querían saber cuánto les corresponde según su antigüedad y categoría”, indicó.
Muchos de ellos contaban con años dentro de la firma. “Algunos tenían 10 u 11 años de antigüedad, otros 8. Era gente que había crecido junto con la empresa”, agregó.
Indemnizaciones y un reclamo contenido
Según lo informado, la empresa se comprometió a cumplir con el pago de las indemnizaciones bajo el esquema previo a la reforma laboral. “Les dijeron que les van a liquidar como corresponde, con el formato anterior, y que entre esta semana y la próxima estarán depositando los montos en sus cuentas”, señaló Gómez.
En ese sentido, destacó la postura de los trabajadores, que priorizaron evitar conflictos. “Nos decían que no quieren hacer problemas, lo único que buscan es cobrar lo que les corresponde y ver cómo siguen adelante”, sostuvo.
De la expansión al cierre en pocos años
El caso de Bamana refleja un giro brusco en la realidad económica. La empresa no solo había logrado posicionarse, sino que además había invertido fuertemente en su crecimiento reciente.
“Habían arrancado con un local más chico y, por el buen volumen de ventas, en 2021 compraron un terreno sobre la ruta 105 para construir un predio propio, que inauguraron en 2023”, recordó Gómez.
Esa expansión respondía a un contexto de crecimiento sostenido, con miles de clientes activos y una logística consolidada. Sin embargo, el escenario cambió drásticamente en poco tiempo. “Después del cambio de contexto económico, la realidad fue totalmente distinta y hoy vemos el resultado en 2026”, resumió.
Caída del consumo: el factor clave
Para el dirigente mercantil, el cierre de una distribuidora de productos esenciales es una señal clara del deterioro del consumo. “Esto es muy grave, porque estamos hablando de una empresa que distribuía alimentos. Hoy la gente está dejando de consumir incluso lo básico”, advirtió.
En ese sentido, vinculó la situación con la pérdida del poder adquisitivo. “Todos los gastos suben: combustible, servicios, transporte, alimentos, medicamentos. Pero el salario sigue prácticamente igual. Entonces las familias no pueden consumir y el comercio vive de eso”, explicó.
Un efecto dominó en el sector
El cierre de Bamana no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia que se viene profundizando en el último tiempo. Gómez mencionó que otras empresas del rubro también aplicaron ajustes.
“En grandes cadenas hubo despidos y programas de retiro voluntario. En algunos casos, como supermercados, se redujo personal en distintas sucursales”, detalló.
Además, relativizó las expectativas de nuevas fuentes de empleo que puedan absorber a los despedidos. “No hay mucha generación de puestos de trabajo. Incluso las empresas que llegan lo hacen con estructuras más reducidas”, afirmó.
Uno de los aspectos que más preocupa al gremio es la forma en que las empresas enfrentan la crisis actual. Según Gómez, ya no existe margen para resistir períodos prolongados de caída.
“Antes las empresas aguantaban el mal momento esperando que la situación mejore. Hoy directamente cierran o despiden, porque no ven un horizonte favorable”, analizó.
Esa falta de perspectiva también impacta en las decisiones de inversión y en la continuidad de los negocios. “Se evidencia que el empresario no ve que esto vaya a mejorar en el corto plazo, y por eso toma decisiones tan drásticas”, agregó.
Un panorama incierto
El dirigente no descartó que la situación continúe agravándose en los próximos meses, en línea con advertencias a nivel nacional sobre posibles cierres masivos de empresas.
“Es un momento muy complicado. No sabemos si se llegará a cifras tan altas como se mencionan a nivel país, pero seguramente vamos a estar muy cerca si esto no cambia”, alertó.
Mientras tanto, los 20 trabajadores despedidos enfrentan un futuro incierto en un mercado laboral cada vez más restringido. El cierre de Bamana no solo deja vacantes laborales, sino que también expone con crudeza el impacto de la crisis sobre el entramado comercial de Misiones.
“Esto describe la realidad que estamos atravesando. No hay consumo, no hay ventas y el comercio está sintiendo fuerte el golpe”, concluyó Gómez.








