La Plaza de Mayo de la Capital Federal se vio colmada desde horas del mediodía por una multitud que recordó el medio siglo del inicio de la última dictadura cívico-militar. El acto central consistió en la lectura de un extenso documento redactado por las Abuelas de Plaza de Mayo y las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, donde denunciaron lo que consideran un “plan sistemático de desmantelamiento” de las políticas de derechos humanos por parte de la actual administración nacional.
El documento hizo énfasis también en la “preocupación por la libertad de los genocidas procesados” y la falta de presupuesto para los Sitios de la Memoria.
Además vinculó la situación económica actual con el programa financiero implementado en 1976. Los oradores señalaron que “existe una continuidad en las políticas de endeudamiento y en la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores”.
La lectura finalizó con la histórica consigna de “Nunca Más”, mientras las columnas de manifestantes ocupaban la totalidad de la Plaza de Mayo, extendiéndose por varias cuadras sobre las avenidas de Mayo, 9 de Julio y las diagonales Norte y Sur.
Uno de los puntos de mayor atención para los medios nacionales fue la marcha de la agrupación La Cámpora y otros sectores del kirchnerismo, que iniciaron su recorrido en el Espacio para la Memoria, en el barrio de Núñez. Esta columna, que tradicionalmente recorre más de diez kilómetros a pie, realizó una parada no programada frente al edificio de la calle San José 1111 donde cumple prisión domiciliaria la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien salió al balcón para saludar a los militantes que se concentraron en la puerta.
Cadenas de noticias transmitieron en vivo el momento en que la exmandataria intercambió gestos de agradecimiento con la multitud. En las inmediaciones del domicilio, el tránsito permaneció interrumpido por más de una hora debido a la gran cantidad de personas que se desviaron del camino principal para manifestar su apoyo. Luego, la columna retomó su curso hacia el centro porteño para unirse a la concentración principal antes de que comenzara la desconcentración oficial.
Los principales diarios de circulación nacional destacaron en sus portales digitales la magnitud de la asistencia, calificándola como una de las más importantes desde el retorno de la democracia. Algunos diarios informaron sobre el despliegue de un operativo de seguridad preventivo que, pese a la masividad, “no registró incidentes de gravedad”. No obstante, algunos medios reportaron “cruces verbales aislados entre manifestantes y transeúntes en las zonas de Retiro y Recoleta durante el inicio de la desconcentración”.
La jornada cerró con una desconcentración lenta debido al volumen de personas en el sistema de transporte público. Los analistas políticos coinciden en que la masividad de este 24 de marzo funciona como un termómetro social frente a las reformas que intenta implementar el Ejecutivo. La movilización no solo cumplió con el objetivo de conmemorar el aniversario número 50 del golpe, sino que se consolidó como un espacio de protesta contra la actual gestión económica y social.
“Memoria completa”
Por su parte, el Gobierno nacional difundió a través de sus canales de comunicación oficiales un mensaje que cuestionó la “visión sesgada” de los organismos de Derechos Humanos. Desde la Casa Rosada se impulsó una narrativa que busca dar visibilidad a las víctimas de las organizaciones armadas de los años ‘70, lo cual fue interpretado por los sectores movilizados como una “provocación” en una fecha de duelo nacional.





