Con el arbitraje del mendocino Jorge Etem, el reducto del Rojo de Villa Alem será el escenario donde el Auriazul buscará dar el primer paso firme en una Zona 2 que asoma como un desafío de alta complejidad, con un equipo preparado y metas claras.
El conjunto del barrio Rocamora no llega para ser un simple espectador: tras haber cumplido con creces las metas de la campaña anterior, la dirigencia y el cuerpo técnico decidieron redoblar la apuesta en un año histórico, marcado por el centenario de la institución.
La vara subió considerablemente para este ciclo. El ambicioso proyecto de Mitre apunta a terminar entre los cuatro mejores de la fase de grupos y sellar el pasaporte a la Copa Argentina, objetivos que reflejan una maduración institucional y deportiva.
Para sostener esta estructura, el club conformó un plantel notablemente más extenso que el del año pasado, logrando un equilibrio entre la columna vertebral que le dio alegrías en la última temporada y la llegada de futbolistas de probada jerarquía con paso, incluso, en Primera División de AFA, como el delantero Matías Rotondi y el defensor Oliver Benítez. A ellos se suma el olfato goleador de Álvaro Klusener, quien arriba tras ser una de las figuras del Torneo Regional Amateur, aportando el peso ofensivo necesario para pelear en la cima.
Aunque el director técnico Miguel Salinas prefirió mantener el hermetismo sobre el once inicial que saltará al campo en Tucumán, se sabe que no podrá contar con uno de sus máximos referentes, el volante Leonardo Morales, quien se recupera de una lesión.
El desafío del debut no será menor, ya que Tucumán Central llega con el ritmo de competencia que le otorgó su reciente ascenso, aunque golpeado por las bajas por lesión de Patricio Krupoviesa y Víctor Castaño.
En este contexto de máxima exigencia, Bartolomé Mitre inicia su camino con la convicción de que este año, el del centenario, el protagonismo no es una opción, sino una obligación que el club está preparado para afrontar.
Sobre el formato de competencia
Respecto al formato de juego, la fase inicial del Federal A se juega a dos rondas, todos contra todos. Entonces, los cinco mejores de la Zona A -la única con diez equipos- avanzan a segunda fase, al igual que los cuatro mejores de las zonas B, C y D, conformadas por nueve equipos. También se clasificará el mejor quinto de esos tres últimos grupos.
Los 18 clasificados a segunda fase se dividirán en dos zonas de nueve. Allí jugarán todos contra todos -siempre dentro de la zona- a una sola ronda. Del primero al cuarto de cada grupo avanzarán a la tercera fase, los cuartos de final, donde arrancarán las series eliminatorias, de ida y vuelta.
El ganador de la final de ese cuadro ascenderá a la Primera Nacional, mientras que el perdedor accederá a la cuarta fase de la Reválida, que continuarán jugando todos los clubes que quedaron fuera tras la fase inicial.
Respecto a esos clubes que no accedieron a la segunda fase, un total de 19, se dividirán en dos zonas. Los dos peores de cada grupo -en total, cuatro- descenderán a la categoría inferior.





