La crisis que atraviesa el sector yerbatero en Misiones volvió a quedar en el centro del debate luego de que el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defendiera en Estados Unidos la política económica del Gobierno nacional y pusiera a la yerba mate como uno de los ejemplos del nuevo modelo de apertura y desregulación impulsado por la administración de Javier Milei.
Durante su exposición en el evento Argentina Week, realizado en la sede del Bank of America, en Nueva York, el funcionario sostuvo ante inversores que la eliminación de la capacidad regulatoria del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) permitió reducir a la mitad el precio del producto para el consumidor y favorecer una expansión productiva que derivó en mayores exportaciones.
Según los datos que presentó, la producción del sector creció un 29% durante 2024 y las ventas externas alcanzaron casi 58 millones de kilos en 2025, lo que describió como un récord histórico. Para el ministro, el proceso forma parte de un patrón económico más amplio basado en la reducción de regulaciones y la apertura de mercados.
Críticas
Sin embargo, en las chacras misioneras la lectura es diametralmente opuesta. Productores y referentes del sector sostienen que la eliminación de los mecanismos de regulación dejó a los pequeños y medianos actores en una situación de extrema vulnerabilidad frente a la industria, con precios cada vez más bajos y plazos de pago más extensos.
Jorge Skripczuk, productor y referente de la Asociación Impulso Yerbatero, aseguró que las declaraciones del funcionario generaron una fuerte reacción entre quienes trabajan en la actividad.
“La verdad que mucha indignación. Toman como un ejemplo la actividad yerbatera, lo desguazaron al INYM, lo dejaron o lo sirvieron en bandeja a una de las industrias más grandes para que hagan todo el desastre con la actividad”, afirmó.
El productor reconoció que algunos indicadores pueden mostrar crecimiento, como el aumento de exportaciones o del consumo, pero advirtió que esos resultados no llegan al eslabón primario de la cadena.
“Vemos que ha incrementado las exportaciones, se incrementa el consumo interno, pero todo va a parar en manos de algunos pocos y al productor cada vez los pagos (son) más irrisorios, bajan los precios permanentemente y los plazos de pago son más largos”, señaló.
Skripczuk sostuvo además que la desaparición de la herramienta regulatoria dejó al sector sin capacidad de negociación frente a los compradores. “El productor no tiene poder para negociar el precio con la industria, de ninguna manera. Por esto estaba el Instituto que, bien o mal, con aciertos y con errores, era la herramienta que tenía, siempre con un Estado proteccionista”, expresó.
Desde la zona centro de la provincia, el referente Cristian Klingbeil coincidió en que la actual situación responde a una decisión política del Ejecutivo central. Según afirmó, el escenario que atraviesa la actividad era el resultado buscado por la política económica aplicada desde 2024. “El objetivo del Gobierno nacional fue esto que está pasando hoy con la yerba mate. Ellos lo celebran como un logro propio y estas son las consecuencias de todas las medidas que sacaron, quitándole funciones al Instituto”, manifestó.
El referente advirtió que el impacto de la crisis excede al sector productivo y se extiende al conjunto de la economía provincial. “Hoy la provincia de Misiones entera está siendo duramente golpeada porque uno de los principales motores, que es la yerba mate, arrastra a toda la sociedad. Cuando la chacra anda mal, se frena el comercio, la construcción y muchos otros trabajos”, explicó.
Klingbeil también puso en duda que el aumento de exportaciones represente un beneficio real para los productores. Según indicó, el valor internacional del producto cayó de manera significativa en los últimos años. “Cuando en 2022 y 2023 se llegó a promediar un dólar cuarenta o un dólar cincuenta por kilo de exportación, hoy está por debajo del dólar noventa. Ese ajuste lo pagó el productor”, aseguró.
En ese contexto, remarcó que la rentabilidad del sector se deterioró de forma marcada y que muchos trabajadores rurales ya buscan alternativas fuera de la provincia.
“Hoy se habla de una tarifa de cincuenta pesos por kilo para el tarefero, es realmente bajísima. Por eso vemos migración de mano de obra hacia Brasil, porque los precios cada vez son más bajos y mantener la actividad se vuelve muy difícil”, afirmó.
Para el dirigente, el modelo económico vigente tampoco favorece la generación de valor agregado en las economías regionales. “Lo que más plata está dejando hoy en el país son exportaciones de petróleo y granos, que no tienen valor agregado. En cambio, producciones como la yerba, el té o la madera necesitan un proceso industrial y cada vez es más caro hacerlo”, planteó.
En la misma línea se expresó el exdirector del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Marcelo Hacklander, quien cuestionó el concepto de desregulación planteado por el Gobierno nacional y aseguró que la situación actual deja al sector productivo en una posición de extrema debilidad frente a la industria.
“No sé de qué me habla de desregulación cuando el petróleo, por ejemplo, ¿qué pasó ahora? Salieron todos a poner a disposición el petróleo que tenían de reserva para que el precio no se dispare. Entonces, ¿de qué desregulación hablan si todas las economías en el mundo están reguladas, excepto la nuestra?”, planteó.
En ese contexto sostuvo que la falta de herramientas de intervención deja a los productores en una situación crítica. “El productor hoy está fundido. Hoy le quedan 58 pesos por kilo, con suerte”, afirmó y advirtió que, sin un esquema regulatorio en el mercado yerbatero, “estamos a merced de las grandes empresas que son las que ponen y quitan el precio”.




