El 20 de mayo del 2025 fue la última vez que vieron con vida a Mirta Marciana Rodríguez (45). Desde Salto Encantado, iba a dirigirse en colectivo a la casa de su madre en 25 de Mayo. Nunca llegó. Casi dos meses después hallaron restos humanos cerca de una plantación de té. Los indicios señalaron a su expareja como sospechoso responsable de la desaparición. Finalmente se confirmó que las partes del cuerpo halladas pertenecen a la mujer víctima de femicidio.
PRIMERA EDICIÓN pudo confirmar de fuentes consultadas que los estudios de ADN realizados a los restos encontrados en Colonia Pindaytí el 16 de julio del 2025 son compatibles en un 99,99% con el ADN de la hermana de la víctima.
La confirmación de este estudio, que tuvo que realizarse dos veces debido a que hubo problemas con la primera muestra, no hizo más que confirmar que Mirta Marciana había sido asesinada con alta presunción en el lugar donde la encontraron y que Hugo Gómez (42) su expareja, era el principal sospechoso.
Esta hipótesis tomó fuerza cuando, en un allanamiento en la chacra donde trabajaba este hombre, encontraron el DNI de Mirta Rodríguez, una tarjeta de débito, una pequeña suma de dinero, prendas de vestir y un ticket de pasaje de colectivo.
Otro pista firme que tuvo la investigación fue la testimonial al capataz. Este señaló que el 20 de mayo, Gómez le había pedido que lo llevara hasta un punto de la ruta provincial 9, llamándole la atención por el lugar donde había descendido.
Investigadores de la UR-XI pusieron el foco en la zona hasta que llegaron a un establecimiento ubicado a unos 1.500 metros de donde Gómez había pedido que lo dejaran.
Ese lugar contaba con registros de cámaras de seguridad y en fecha de la última vez que vieron con vida a la mujer, detectaron que había bajado del colectivo en ese sitio (Colonia Pindaytí) y en la filmación podía apreciarse que ingresaba a un camino de tierra usado para sacar la producción del cual no se la vio salir. Precisamente, a 200 metros de la ruta y al costado de una plantación de té, fue donde hallaron un cráneo, restos de cabellos y extremidades.
El 20 de mayo del año pasado Mirta iba pasar por un cajero a cobrar dinero de una pensión para ayudar a su madre. La otra hipótesis que tiene la causa es que su expareja la citó engañada al lugar donde fue asesinada.
Según testimonios de familiares recogidos por la Justicia, Gómez nunca dejó de molestarla y era habitual que le pidiera dinero y hasta mencionaron que la extorsionaba.
Inicialmente, por subrogación, la causa estuvo a cargo del juez Horacio Eriberto Alarcón, quien supervisó el trabajo pericial en el lugar donde hallaron los restos.
Con el correr de los días y ya con Gómez detenido como sospechoso, fue indagado en el Juzgado de Instrucción 1 de Oberá, a cargo en ese entonces del magistrado Pedro Benito Piriz.
El acusado, de profesión tarefero, se negó a declarar y fue imputado por el delito de “homicidio agravado por haber sido cometido contra la persona con la que ha mantenido una relación de pareja” (femicidio).
A medida que avanzó la pesquisa, se aguardaba la confirmación de los estudios de ADN. Si bien todo indicaba que se trataba de los restos de Mirta Rodríguez, en lo estrictamente judicial era necesario dar la filiación correcta a esa persona.
Por el tiempo que había pasado desde su desaparición hasta el hallazgo, no pudo determinarse la mecánica del femicidio debido a la ausencia de partes blandas que pudieran marcar si fue apuñalada o estrangulada, por ejemplo.
El 15 de diciembre pasado, Hugo Gómez fue llevado nuevamente a sede judicial, donde le fue notificada la prisión preventiva por el crimen de su expareja.










