La convocatoria nacional a la movilización por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que este año se programó un día más tarde, se nutrió hoy en Posadas de manifestantes de todas las edades, que llegaron con pancartas y banderas a la concentración, pactada para las 16.
Acompañada por organizaciones sociales, sindicatos y familiares de víctimas de femicidios, la movilización recorrió la calle Junín hasta llegar a la plaza 9 de Julio de la capital, donde se programó un espacio de microfono abierto para referentes y participantes de la marcha.
Lidia Romero, jubilada y delegada de ATE, estuvo en la movilización y compartió con PRIMERA EDICIÓN sus reflexiones sobre una fecha que definió como “un compronmiso”. “Vine para reivindicar el rol de la mujer trabajadora, la estudiante, la trabajadora que no tiene horarios, que es la señora ama de casa, que muchas veces no es reconocida como tal”, contó.
Este año, valoró que hubo más presencia de las nuevas generaciones. “Es muy grato ver que se están sumando tantas chicas jóvenes, porque marchar es un compromiso con la otra mujer, con aquella que no tiene voz, con la humanidad”, aseguró.
Una de esas jóvenes fue Ludmila Fernández, prestadora en discapacidad y estudiante, quien contó que lo que la motivó a estar ahí fue “un conjunto de situaciones”.
“La violencia hacia nosotras es la expresión de un sistema, que se manifiesta en nuestros lugares de trabajo con la precariedad, con los salarios pulverizados, y de eso deviene que no podemos llevar comida a nuestras casas, tenemos que sostener a nuestras madres que son jubiladas, que no llegan hoy con los remedios, es angustiante”, expresó. Incluso hubo lugar para las más chicas. Antonella Forni, trabajadora de la educación, se sumó a la marcha con su hija Olivia, una tradición que comparten desde la etapa del embarazo.
“Desde que ella estaba en la panza venimos, y lo hacemos por los derechos de las mujeres. Es súper importante que salgamos a las calles a defendernos, más ahora. Venimos retrocediendo un montón en materia de derechos y es súper prevocador todo lo que se está haciendo”, aseguró Antonella.

Sobre el motivo detrás de compartir ese momento con su hija, agregó: “Es importante que ella aprenda a defenderse siempre. Siempre me acompaña y eso me parece una buena enseñanza para los chicos, enseñarles a marchar y manifestarse”.
Y por su historial en las marchas del 8M, hizo su balance respecto a la convocatoria. “Disminuyó un montón desde que fue la ola verde, por supuesto. Es una pena, nos desorganizamos y un montón de mujeres que antes venían a marchar, no están viniendo”.
Para ella, el motivo detrás fue la pandemia, pero también “la frustración que tenemos todo el tiempo, muchas veces estamos marchando por cosas básicas”. “Desmotiva que no se avance, e incluso que se retroceda”, cerró.
Por primera vez
Sabrina Burzminski, de 15 años, se sumó por primera vez a la marcha después de mucha espera. “Siempre quise ir a una marcha del 8M, porque apoyo los derechos de las mujeres y su rol en la sociedad, asi que quería ir para aportar mi granito de arena”, contó.

Y agregó: “Había mucha más gente de la que esperaba. Me encantó marchar y lo volvería a hacer”.
Esta marcha estuvo acompañada por primera vez por una bandera en la que se leía “transfeminismo”. También hubo lugar para un paño blanco conmemorativo por el Día de la Memoria.





