La cotización del oro descendía el lunes, afectada por la escalada de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, lo que incrementó los temores inflacionarios e impulsó al alza al dólar.
El repunte de los precios del petróleo, que subieron más de 15% hasta niveles no observados desde mediados de 2022 ante recortes de suministro y temores de interrupciones en el transporte marítimo, generó preocupación sobre un aumento global en el costo de vida y restricciones monetarias. Como resultado, muchos inversores optaron por buscar liquidez en la moneda estadounidense, reforzando el índice dólar, que alcanzó máximos de casi tres meses.
Se evidenció una caída del 1,2 % para el oro al contado, situándose en 5.109,39 dólares por onza a las 10:12 GMT, tras retroceder más de 2% previamente. Los futuros del oro de Estados Unidos con entrega en abril descendían 0,8 % y cotizaban en 5.118,20 dólares.
El resto de metales preciosos acompañó la tendencia: la plata al contado descendió 0,3% hasta 84,07 dólares por onza, tras haber perdido más de 5 % al inicio de la jornada. El platino bajó 1 % y se situó en 2.113,97 dólares, mientras que el paladio retrocedió 1,3 %, hasta 1.604,09 dólares.
El petróleo en alza
Los mercados internacionales arrancaron con pánico la semana y los precios del petróleo superaron este lunes los u$s100 por barril por primera vez en más de tres años y medio, impulsados por la tensión armamentística en Medio Oriente, y que amenaza la producción y el transporte de energía en Medio Oriente.
El barril de Brent, referencia global del crudo, se disparó hasta rozar los u$s120 y luego moderó hasta los u$s103. En paralelo, los futuros del West Texas Intermediate, el crudo ligero producido en EEUU, cotiza en u$s101.
¿Por qué sube el petróleo?
La escalada se produjo después de una semana de fuertes subas: el crudo estadounidense acumuló un aumento del 36%, mientras que el Brent avanzó un 28%, en un contexto en el que la guerra ya entró en su segunda semana y comenzó a involucrar zonas clave para la producción y circulación de petróleo y gas.
Una de las principales preocupaciones del mercado es la situación en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que se transportan cada día unos 15 millones de barriles de crudo, cerca del 20% del petróleo mundial, según datos de la firma de investigación Rystad Energy.
Las amenazas de ataques iraníes con misiles y drones prácticamente frenaron el tránsito de petroleros en la zona, que conecta las exportaciones energéticas de Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Catar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos e Irán.
En ese contexto, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos comenzaron a reducir su producción, ya que los tanques de almacenamiento se llenan ante las dificultades para exportar crudo.
Al mismo tiempo, Irán, Israel y Estados Unidos atacaron instalaciones petroleras y de gas desde el inicio de la guerra, lo que incrementó aún más la preocupación internacional por posibles problemas de suministro energético.
El presidente de Donald Trump le restó importancia al fuerte aumento del petróleo y aseguró que se trata de “un pequeño precio a pagar” frente al objetivo de neutralizar la amenaza nuclear de Irán y preservar la seguridad internacional.
Fuente: Infobae y Ámbito.








