La escalada de violencia en Medio Oriente volvió a encender las alarmas en la comunidad internacional. En medio de un escenario cada vez más tenso y con nuevas alianzas militares que se consolidan, el imán y teólogo islámico Marwan Gill advirtió que el mundo atraviesa un momento crítico que podría derivar en un conflicto global de gran escala.
En diálogo con el programa El Aire de las Misiones que se emite por FM 89.3 Santa María de las Misiones, el presidente de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Argentina analizó la situación geopolítica y sostuvo que las imágenes que llegan desde la región reflejan una fragilidad creciente de la paz mundial.
“A mí cada vez más me asustan las imágenes y las noticias que nos llegan desde Medio Oriente, porque por un lado demuestran la fragilidad de nuestra paz mundial y por otro me hacen acordar a aquellas palabras del papa Francisco, cuando advertía que estamos viviendo una guerra mundial en pedazos”, afirmó.
Para Gill, la acumulación de conflictos abiertos y el involucramiento de distintas potencias internacionales configuran un escenario extremadamente delicado.
“Podemos discutir si estamos al borde de una guerra mundial o, como sostienen algunos analistas —y también es mi opinión—, ya vimos los primeros episodios de una tercera guerra mundial. Lo que sí es cierto es que el pronóstico es muy oscuro, porque cada vez son más los países que están involucrados en esta espiral de violencia”, advirtió.
El costo humano de la guerra
El líder religioso sostuvo que muchas veces el debate público se centra en estrategias militares o intereses geopolíticos, pero deja en segundo plano el drama humano que provoca cada conflicto armado.
“Muchas veces analizamos las guerras como si fueran un juego de ajedrez o de cartas, desde una mirada geopolítica, partidista o ideológica. Pero hay que quitarse esos anteojos y mirar la guerra con una perspectiva moral, ética y humana”, reflexionó.
En ese sentido, recordó que las víctimas principales de cualquier enfrentamiento bélico suelen ser los civiles.
“En cada guerra quienes pagan el precio principal son personas como ustedes o como yo: civiles inocentes que no tienen nada que ver con las decisiones de sus gobiernos, pero terminan pagando con su sangre, con lágrimas y con sufrimiento”, señaló.
Gill citó además un principio central del islam basado en el Corán: “El sagrado Corán enseña que quien asesina una vida inocente es como si hubiera asesinado a toda la humanidad”.
Según explicó, detrás de cada noticia sobre ataques o bombardeos existe una tragedia humana que muchas veces queda invisibilizada.
“Mientras discutimos intereses geopolíticos o impactos económicos, hay familias enteras que pierden todo. No hablamos de docenas de víctimas, hablamos de millones de personas afectadas por la guerra”, subrayó.
Un mundo que no aprendió de la historia
El teólogo también expresó su frustración por la incapacidad de la humanidad para evitar nuevos conflictos, a pesar de las lecciones que dejó el siglo XX.
“Después de la Segunda Guerra Mundial nos criamos bajo el lema de ‘nunca más’. Las Naciones Unidas nacieron justamente con esa promesa: nunca más una guerra mundial”, recordó.
Sin embargo, consideró que la realidad actual demuestra que esa promesa está en riesgo.
“Hoy volvemos a estar frente al mismo límite. Eso genera decepción en los líderes políticos y también una sensación de desesperación”, afirmó.
Para Gill, el problema no es la falta de herramientas diplomáticas, sino la ausencia de voluntad política para utilizarlas.
“Vivimos en un mundo multipolar con múltiples organismos internacionales y con muchas opciones para resolver conflictos. Pero la peor opción de todas, la peor salida posible, sigue siendo la guerra”, sostuvo.
Falta de coherencia en los líderes
En su análisis, el imán también cuestionó la distancia que existe entre los discursos políticos y las decisiones concretas que se toman en la arena internacional.
“Muchos líderes hablan de paz en sus discursos o en sus redes sociales, publican comunicados llenos de palabras hermosas, pero cuando llega el momento de actuar con coherencia, faltan los hechos”, señaló.
“La paz no va a caer del cielo como un milagro. La paz hay que construirla y es una responsabilidad compartida de toda la humanidad”, afirmó dejando claro que para él construir la paz requiere de decisiones activas y de un compromiso real.
La diplomacia como única salida
En otro tramo de su charla con FM de las Misiones, el teólogo islámico sostuvo que a pesar del panorama complejo, todavía existe margen para desescalar el conflicto si las potencias deciden retomar el camino diplomático
“Todavía es posible volver a la mesa de negociación, pero eso requiere voluntad política y poner el foco en la vida de millones de personas inocentes”, expresó.
En ese sentido, pidió mayor protagonismo de los países musulmanes aliados de Occidente y de las potencias europeas para evitar una escalada mayor.
“Hay países musulmanes del Golfo que son aliados de Estados Unidos y de Israel en este conflicto contra Irán. Ellos deberían intervenir para desescalar y bajar la tensión”, planteó.
También remarcó que su postura no implica alinearse con ninguno de los gobiernos involucrados.
“No se trata de defender la bandera iraní ni la bandera israelí, ni de posicionarse a favor o en contra de Estados Unidos. Mi bandera es la bandera de la paz y de la santidad de la vida”, enfatizó.
Las lecciones de Irak, Afganistán y Siria
“Hay que aprender de los errores del pasado. Cambiar gobiernos a través de herramientas bélicas no ha sido un éxito en nuestra historia reciente”, afirmó Marwan Gill al recorsdar que la historia reciente demuestra que las intervenciones militares para cambiar regímenes políticos en Medio Oriente no lograron estabilidad.
Como ejemplo mencionó las experiencias en Afganistán, Irak, Siria y Libia.
“En Irak se liberó a la sociedad de un tirano como Saddam Hussein, pero dos décadas después la sociedad sigue sufriendo las consecuencias del caos y la violencia”, explicó.
Además, recordó que en ese contexto surgió el grupo extremista ISIS, que profundizó la inestabilidad regional.
“Lo mismo pasó en Siria o en Libia. Esas intervenciones terminaron empujando a las sociedades a situaciones todavía más complejas”, agregó.
El riesgo de un efecto dominó
Finalmente, Gill comparó el escenario actual con el inicio de la Primera Guerra Mundial, cuando un hecho puntual terminó desencadenando un conflicto global.
“Si recordamos la historia, el atentado de Sarajevo generó un efecto dominó que terminó en una guerra mundial con millones de muertos”, señaló.
Según advirtió, hoy existen condiciones similares: bloques internacionales formados, tensiones acumuladas y múltiples conflictos abiertos en la región.
“Tenemos una herida abierta en Gaza que todavía no se cerró, conflictos activos en Siria y en el Líbano, y una región que hace décadas carece de estabilidad”, describió.
Frente a ese panorama, insistió en que el mundo enfrenta una decisión crucial.
“Hoy tenemos dos banderas: la bandera de la destrucción de la guerra o la bandera de la paz. Pero la paz requiere decisiones activas y voluntad política”, concluyó el presidente de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Argentina.






