Contrarreloj, con marcada capacidad y la templanza suficiente, bomberos policiales y efectivos de la comisaría Primera respondieron durante la madrugada de ayer en el rescate con vida de una joven que se había encerrado en un ropero para frenar los golpes y amenazas de muerte que estaba sufriendo, y desde ese lugar solicitar auxilio al Centro Integral de Operaciones 911.
De las fuentes de PRIMERA EDICIÓN, se pudo establecer que el procedimiento se desplegó en el décimo piso de un edificio de 11 en el barrio Villa Sarita y permitió evitar que las advertencias de arrojarse al vacío, que el violento gritaba durante la contingencia, se concretaran.
El llamado de alerta se emitió a las 23.30 del sábado y fue acompañado por vecinos del inmueble de la calle Alberdi 874, a menos de cien metros de la Cámara de Representantes de la Provincia, en el Parque Paraguayo.
Un hombre de 35 años mantenía privada de la libertad a su pareja en medio del episodio de violencia de género que protagonizaba. Cuando la policía tocó la puerta del departamento, el señalado se tornó en un iracundo rebelde que comenzó a emitir insultos y a amenazar que si entraban se arrojaría por una ventana.
Con la llegada de una oficial de la fuerza de seguridad especializada en mediación, los bomberos en la terraza del piso 11 comenzaron a sujetar cuerdas y montar arneses para el operativo de rescate.
Los movimientos fueron coordinados, precisos y rápidos porque el violento se encerró en una habitación, la misma en cuyo placard se escondió la víctima para llamar a la policía minutos antes.

Despliegue y acción
Los gritos del irascible muchacho aumentaron cuando los policías forzaron la puerta del departamento y la situación fue alarmante.
Afuera, en la vereda, patrullas, ambulancias y demás transportes de bomberos se prepararon para lo que el destino decidiera.
El desenlace fue escrito por el valor y capacidad en el momento que desplegaron los miembros de la fuerza de seguridad: a la par rompieron la puerta de la habitación y dos bomberos se descolgaron con movimientos de rappel en la ventana y en pocos movimientos redujeron el objetivo, el muchacho que tuvo en vilo la vida de su pareja, la suya y la de los bomberos que no dudaron en actuar en ningún momento.
El hombre fue esposado y de inmediato llevado a la comisaría Primera, a una cuadra, donde quedó detenido a disposición del juez Fernando Luis Verón, subrogante de turno en marzo del Juzgado de Instrucción 1 y la fiscal respectiva, Amalia Benedicta Spinnato.
La víctima de 29 años, estudiante universitaria, fue hallada aterrorizada y de inmediato asistida por profesionales de la salud. De acuerdo a las fuentes contactadas por este Diario, no tenía lesiones de gravedad pero su estado de shock era profundo.









