La muerte del ayatolá Ali Jamenei en los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel desató una escalada inmediata del conflicto en Medio Oriente. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, aseguró que su país ejercerá su “derecho legítimo” a vengar el asesinato del líder supremo y calificó el hecho como una “declaración abierta de guerra contra los musulmanes”.
En un comunicado difundido por la televisión estatal, Pezeshkian afirmó que la República Islámica considera un deber “vengar a los autores e instigadores de este crimen histórico” y describió la muerte de Jamenei como “la mayor prueba que enfrenta hoy el mundo islámico”.
Irán declaró 40 días de luto nacional y siete días festivos tras el fallecimiento del líder, quien gobernaba desde 1989.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, advirtió que la muerte del líder “no quedará sin respuesta” y sostuvo que las fuerzas armadas actuarán “con mayor fuerza que antes”.
Las declaraciones se producen en un contexto de represalias ya en curso. Teherán confirmó ataques contra objetivos en la región, especialmente en países aliados de Washington donde existen bases militares estadounidenses.
En una de las afirmaciones más delicadas, la Guardia Revolucionaria Islamica aseguró haber lanzado cuatro misiles contra el portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln.
El anuncio no pudo ser verificado de manera independiente y Washington no confirmó de inmediato el incidente. Analistas no descartan que pueda tratarse de una acción propagandística para reforzar la imagen interna del régimen tras la pérdida de su máxima autoridad.

El Abraham Lincoln se encuentra desplegado en la región desde enero, junto a destructores de misiles guiados, como parte del refuerzo naval estadounidense en medio de tensiones por el programa nuclear iraní.
Tras los bombardeos a objetivos estratégicos en Teherán, Irán atacó distintas ciudades de Israel y mató al menos a nueve personas. Lo confirmó el servicio de emergencia israelí. Ocho de las víctimas fatales vivían en Beit Shemesh y una en Tel Aviv. Varios misiles impactaron también en Tel Aviv y Haifa. Antes, la Fuerza Aérea del país liderado por Benjamín Netanyahu había llevado a cabo una ofensiva contra puntos clave en la capital iraní.
La secuencia de ataques y contraataques coloca a la región ante el riesgo de una confrontación abierta de mayor escala. La operación iraní, denominada “Promesa Honesta 4”, ya incluyó múltiples oleadas de misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en Bahréin, Kuwait y Qatar. Estados Unidos había informado previamente daños limitados y sin bajas pese a los cientos de proyectiles lanzados.

La muerte de Jamenei, figura central del sistema político iraní durante más de tres décadas, no solo desató una reacción militar inmediata sino que abrió un escenario de profunda incertidumbre institucional en Teherán.
La incógnita ahora es si las represalias quedarán en intercambios limitados o si el conflicto derivará en una guerra regional con consecuencias imprevisibles.
Fuente: Medios Digitales y Agencias de Noticias



