El predio que durante años fue un sueño para los protectores de animales asociados en “Angelitos con Cola” tuvo una transformación importante en el último mes gracias a la donación de alambrado y de madera dura de parte los aserraderos de la localidad de San Vicente, más el dinero de lo recaudado con la venta de una rifa solidaria.
Todo ya fue destinado a la puesta en marcha del centro de contención para animales en situación de calle o maltrato, basado en el proyecto ecológico, sustentable e integral, que espera ver la luz en abril próximo.
Detrás de este avance está la mencionada asociación, la cual desde hace más de una década trabaja a pulmón para rescatar, cuidar y buscar hogares para perros y gatos abandonados o maltratados.
Leonela Almeida, su presidenta, comentó con entusiasmo que “tras una pausa por el receso de verano, la obra del centro, situada en un terreno propio ya adquirido por la asociación, comenzó a tomar forma con el apoyo barrial, donaciones de materiales y colaboración municipal”.
“Conseguimos tubos, alambrado y postes de madera dura, la gente nos ayudó y nos está ayudando con la mano de obra; además fuimos organizando rifas para juntar fondos”, explicó Almeida, tras repasar cómo se pasó de la idea a la obra, cuyo primer tramo se encuentra casi listo.
“La asociación ya pudo solventar parte de los trabajos y materiales básicos, y esta semana planeamos terminar el cerramiento perimetral del terreno”, acotó la rescatista.
La meta inmediata es terminar de poner todo el alambrado olímpico de alta resistencia, completar los 100 metros cuadrados que rodearán el centro y garantizar una base sólida de contención para los caniles, fundamentales para proteger a los animales y organizar el espacio”, subrayó la mujer tras destacar que tener el predio completamente cercado “permitirá recibir animales y darles atención sin riesgos”.
El proyecto original mucho más amplio y detallado incluye desde el principio instalaciones más complejas como un área de hidroterapia, con piscinas de rehabilitación y el centro de atención médico, que todavía requiere algunas cosas; sin embargo, el equipo de la asociación decidió por ahora ajustar los tiempos y prioridades.
“Si nos hubiéramos apegado al plan inicial, esto habría tardado décadas en hacerse realidad”, reconoció la referente.
Por eso la estrategia de trabajo se organizó por etapas: primero cercar y acondicionar el lugar; luego sumar equipamiento médico especializado (hace falta: camilla de acero inoxidable, mesa instrumental, luminaria quirúrgica y heladera para medicación) y el quirófano en sí, ya que queda por conseguir la mesa quirúrgica, el monitor multiparamétrico y máquina de anestesia entre otros elementos. Más adelante se construirán los caniles para organizar cuidado y contención”, dijo.
Luego agregó que “no son áreas aisladas, es un proyecto ecológico, sustentable, animalista e integral. Ese equipamiento que nos está faltando para empezar en breve es un punto clave para poder brindar atención real a los animales que lleguen heridos, enfermos o en estado crítico. Sin ello, la función del centro se limitaría al resguardo temporal, sin poder ofrecer soluciones médicas completas a los casos urgentes que aparecen cada semana”.
“Afortunadamente tenemos veterinarios que nos ayudan y están cuando los necesitamos, pero necesitamos al menos una mesa de cirugía, un botiquín de primeros auxilios y herramientas quirúrgicas para poder atender aquí mismo”, detalló Almeida, quien también dejó un teléfono y un alias para quienes deseen sumarse a la cadena de favores: Whatsapp 3755 64-5138, alias Angelitos.con.cola y las redes equipoangelitosconcola33.

También un espacio recreativo
Además del cercado y la estructura básica, esta semana también se comenzó con el raleo de vegetación en una zona boscosa del fondo del predio, donde se levanta la casita donada que será la vivienda del cuidador del centro.
“Esa figura será fundamental para el funcionamiento diario, ya que permitirá tener presencia permanente en el lugar y vigilancia de los animales”, sostuvo la titular de la asociación, Leonela Almeida.
El predio donde hoy se levanta la obra ocupa una hectárea entera, con media hectárea en la que ya se trabaja para el centro principal (ver foto). Junto a él, se piensa conformar un espacio recreativo para los perros, un lugar seguro donde puedan correr y distraerse, ya que en San Vicente ni en los alrededores existen áreas públicas habilitadas para ese tipo de actividades con animales.




