Desde esta semana, nueve Espacios de Primera Infancia (EPI) de la ciudad de Posadas comenzaron las inscripciones para definir los nuevos ingresos de este año. El servicio, que ofrece cuidados y actividades de estimulación a niños de 45 días a 3 años, es gratuito y está destinado a familias en situación de vulnerabilidad extrema.
La convocatoria se extiende hasta el 27 de febrero y llega en un momento sensible. En total, Misiones cuenta con casi 30 espacios de este tipo y Paula Schapovaloff, subsecretaria de Primera Infancia, advirtió que en el último año “aumentó muchísimo la matrícula ante la circunstancia económica de muchas familias”.
En ese sentido, la funcionaria precisó a PRIMERA EDICIÓN que el promedio de matrícula ronda hoy, sin contar los nuevos ingresos, los 70 chicos por EPI, que provienen de hogares en los que no hay margen para pagar una guardería o un jardín maternal. “Los EPI son espacios totalmente gratuitos, esto lo mantiene el Estado provincial con políticas públicas”, explicó Schapovaloff.
Crecimiento de matrícula
Los EPI reciben a niños desde los 45 días hasta los 3 años y trabajan actividades para el desarrollo infantil y la preparación para el ingreso escolar. En cada espacio, los chicos están distribuidos por salas según la edad, a cargo de cuidadoras y docentes, en el caso de la sala de tres años.
“En cada sala hay entre 20 a 30 niños”, precisó Schapovaloff, quien aseguró que la apertura de inscripciones encuentra a los espacios en un escenario de crecimiento de esa matrícula, pero también de cambios en materia de administración y recursos.
Actualmente, aseguró que todos los EPI funcionan gestionados por el Gobierno provincial, algunos en coordinación con los municipios, ya que los convenios con la Nación que en su momento financiaban parte del sistema “están caídos”, mencionó la subsecretaria.
Mientras se gestionan nuevas instancias con la Nación para incorporar a Misiones al Plan Nacional de Primera Infancia, reformulado por Capital Humano, Schapovaloff aclaró que recurrieron a convenios con otros actores para sostener, por ejemplo, la fabricación de cunas y parte del mobiliario que utilizan los chicos.
Cuidados y contención extendida
En los EPI, además de actividades orientadas al juego, la socialización y el desarrollo cognitivo, los niños reciben desayuno, colación y almuerzo -en algunos municipios también merienda-. Los equipos están formados por cuidadoras, pero también por psicopedagogas, trabajadoras sociales, nutricionistas y psicólogas,
“Estimulamos el desarrollo cognitivo del niño, tanto la imaginación a través del juego como todo lo que es sensorial. La idea es que el niño se desarrolle, se autogestione y pueda resolver sus problemas de manera independiente”, expuso Schapovaloff.
Cuando egresan de los EPI, los chicos “ya saben, por ejemplo, las reglas del juego, el saber esperar, los colores, su nombre, los números, e incluso juegan en equipo, agregó.
También cuentan con maestras integradoras para casos de discapacidad. “Aceptamos a todos los niños. Si viene un niño que tiene alguna discapacidad, tenemos que estar y estamos preparados para recibirlo”, aseguró Schapovaloff. De hecho, agregó que “son los niños que más aceptamos, justamente porque son los que más necesitan contención”.
La responsable de Primera Infancia insistió en que el servicio es un sostén para muchos de esos chicos, ya que acompaña procesos del desarrollo en sus primeros años de vida que a veces quedan postergados por las urgencias económicas familiares.
“Estas familias no tienen para pagar una guardería, no tienen obra social para llevarlos al jardín maternal, o están buscando trabajo y no tienen con quién dejar a sus niños”, precisó Schapovaloff sobre el perfil de los grupos familiares. A su vez, esto explica que la contención no se limita al niño. Hay entrevistas con las familias y actividades compartidas como paseos, funciones artísticas y la reciente colonia de vacaciones.
“En lo emocional contenemos más a los padres que a los niños (…). Hemos visto muchísimas situaciones de distinta índole y hacemos la gestión para poder ayudar a esa familia incluso no solo desde lo emocional, porque todo va de la mano en realidad”, contó Schapovaloff.
En varios municipios, el funcionamiento se adaptó a la realidad de las familias. En Posadas tienen horario fijo, mientras el de San Antonio está pensado para familias tareferas y los dos de Oberá ofrecen horario corrido. El de Andresito es el primero adaptado a comunidades mbya.
Requisitos
Para la inscripción debe presentarse DNI, carnet de vacunación e historia clínica del niño o niña y realizar una entrevista. En Posadas, el horario de atención en cada sede es de 7.30 a 12.30; en otros municipios, de 7 a 12.




