Anahí Fleck
Magister en Neuropsicología. 0376-154-385152
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo caracterizada por un patrón persistente de inatención o hiperactividad impulsividad que interfiere con el funcionamiento académico, social o laboral. El diagnóstico se basa en criterios clínicos (síntomas presentes en 2 contextos, duración 6 meses, inicio en la infancia) y requiere evaluación profesional.
Entre las principales causas neurobiológicas encontramos
1. Redes cerebrales y conectividad: alteraciones en la conectividad funcional entre redes fronto estriatales, la red de control ejecutivo y la red por defecto, que afectan la atención sostenida, la planificación y la inhibición.
2. Estructura y maduración cortical:
diferencias en volumen y maduración de corteza prefrontal, estriado y cerebelo; en muchos casos hay un retraso en la maduración cortical que se correlaciona con síntomas.
3. Neurotransmisión catecolaminérgica:
disfunción en dopamina y noradrenalina que reduce la señalización de recompensa y la regulación atencional.
4. Procesamiento sensorial y sobre responsividad (hipersensibilidad sensorial):
alta comorbilidad con dificultades de procesamiento sensorial (hiper/hipo reactividad a estímulos táctiles, auditivos, visuales) que agravan la distracción y la sobrecarga.
Los sentidos tienen mucho que ver, la propuesta de ecosanación plantea que los sentidos como la interocepción, propiocepción, vestibular, olfato, tacto, visión, audición, etc. conecta con los perfiles sensoriales del TDAH:
• Interocepción y regulación emocional:
muchas personas con TDAH presentan dificultades para detectar señales internas (hambre, cansancio, tensión), lo que dificulta la autorregulación. Trabajar la interocepción mejora la conciencia de estados y la capacidad de iniciar/pausar acciones.
• Propiocepción y vestibular:
actividades que aportan movimiento rítmico, contacto con el suelo, balance; aumentan la calma y la capacidad de sostener la atención.
• Atención sensorial dirigida (naturaleza):
la exposición a entornos verdes reduce la distracción y mejora la atención sostenida en personas con TDAH. Esto conecta con los sentidos.
La interocepción: percepción de señales internas como respiración, ritmo cardíaco y tensión, es clave para la autorregulación: permite detectar agotamiento, modular la activación y tomar decisiones coherentes (poner límites, pausar, cuidarse).
Entrenar la interocepción mediante escaneo corporal, respiración coherente y ejercicios propioceptivos mejora la regulación emocional y la capacidad de respuesta. Integrar micro rituales interoceptivos en entornos naturales favorece la neuroplasticidad y la transferencia de límites y autocuidado a la vida cotidiana.







