Paulo De Oliveira tiene 52 años, su pareja 27 años menos, es misionera y con ella en cinco años tuvo dos hijos y se radicaron en San Antonio, Misiones, pocas semanas después de la fuga de detenidos de una prisión en el Estado de Paraná, en la ciudad de Capitán Leónidas Márquez.
Para los pobladores de San Antonio, De Oliveira era un productor de chacra de la zona, dedicado al tabaco y la cría de animales de corral, cerdos entre ellos. Su concubina, una joven docente que ahora es investigada para determinar si fue cómplice o no del escondite del señalado integrante de la organización narcocriminal paulista, PCC.

Fuentes contactadas por PRIMERA EDICIÓN aclararon que la detención de De Oliveira se logró sin que se dispare un solo tiro de la Policía Federal Argentina, pero fue compleja de desplegar por la zona de frontera en que debieron desenvolverse y porque el objetivo no era un “perejil” o simple colaborador del PCC sino el cabecilla de la evasión de ocho detenidos el 16 de febrero de 2021 mediante la ejecución de un plan que incluyó la utilización de herramientas artesanales para perforar la estructura del establecimiento penitenciario, especialmente cañerías de desagües pluviales y cloacales.
El brasileño acarreaba una notificación de aprehensión con alerta roja de INTERPOL, emitida por la Justicia del país vecino, con fines de aprehensión y extradición por delitos de extrema gravedad.
“No salía mucho de su propiedad, pero tampoco los vecinos sospechaban alguna actividad ilegal en su entorno. Era un trabajador de chacra normal, su pareja con actividades en la escuela, los dos niños, una camioneta y un automóvil no suntuosos pero tampoco de bajo costo”, resumieron el contexto las voces consultadas.
Bajo la presunta campana de vida familiar rural, nadie sospechó que se escondería un peligroso y buscado integrante del PCC con tatuajes tumberos como galardones de consideración por haber ultimado a policías en su país. Y que de manera estratégica se afincó en San Antonio, a la vera de la ruta provincial 24, donde habría brindando apoyo logístico a prófugos de la Justicia y personas vinculadas al narcotráfico en la región fronteriza.
El procedimiento para detenerlo se realizó el miércoles pasado antes del mediodía por equipos especializados de la PFA en la región y bajo las órdenes del juez federal de Puerto Iguazú, Marcelo Alejandro Cardozo.
Fueron secuestradas sustancias estupefacientes: marihuana, clorhidrato de cocaína y pasta base, además de armas de fuego largas y cortas, una importante cantidad de municiones de distintos calibres, teléfonos celulares y un documento nacional de identidad apócrifo, presuntamente utilizado para ocultar su verdadera identidad.
“Sorprendió que en plena ejecución del procedimiento, uno de los hijos, el mayor de cuatro años, corrió con un arma para intentar arrojarla a un chiquero, como si la contingencia estuviera ensayada, practicada para intentar burlar a los policías”, destacó un investigador policial a este Diario.
Se remarcó además que, luego que De Oliveira encabezara la fuga de la prisión brasileña, a 92 kilómetros de San Antonio, el complejo penal fue clausurado y cerrado.
El escape fue calificado como cinematográfico y se logró mediante labores de precisión y que incluyó herramientas para perforar la estructura del establecimiento penitenciario, túneles y cañerías, hasta ganar la calle.
Los registros de antecedentes de De Oliveira indican vínculos operativos con “Primer Comando da Capital” PCC de San Pablo. Se remarcó que la detención se logró gracias a la Dirección Unidad de Operaciones Federales (DUOF) Eldorado, con la colaboración de la DUOF Puerto Iguazú, el Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF) y la división Video y Comunicaciones Aeronáuticas.




