La media sanción de la reforma laboral en el Senado de la Nación no solo encendió alarmas en los despachos de la CGT en Buenos Aires; en el interior profundo, donde la obra pública y privada marca el pulso del consumo, el malestar tiene cifras concretas. En diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, Héctor Vallejos, secretario general de la UOCRA filial Misiones, analizó el escenario poslegislativo con una crudeza que esquiva los eufemismos políticos: para el dirigente, no se trata de una modernización, sino de un retorno a esquemas de flexibilización que el sector ya conoce y padece.
“No habría que hacer nada nuevo, sino hacer cumplir las leyes laborales vigentes”, disparó Vallejos al ser consultado sobre el proyecto que ahora vuelve a Diputados. Bajo su óptica, el argumento oficialista de que la flexibilización de las condiciones de contratación generará nuevos puestos de trabajo es una falacia técnica.
“Lo que va a generar es precarización y más trabajo no registrado. Cuando aumenta el empleo en negro, aumenta la pobreza”, sentenció.
El termómetro de la construcción: cifras en rojo
Para Vallejos, la discusión técnica de la ley choca contra la “pared de la realidad” que muestran los indicadores de empleo en la provincia. El dirigente recordó que en 2015, Misiones contaba con 15.800 trabajadores registrados en la construcción. Hoy, el panorama es desolador:
-
A nivel nacional: Se perdieron 200.000 puestos de trabajo en el sector.
-
En Misiones: La caída supera los 10.000 empleos en el ámbito privado.
“La construcción no cayó, se hundió”, graficó Vallejos, subrayando que no existe índice más fiel para medir la salud de la economía real. “Si no hay inversión, no hay nada. El costo laboral que dicen que es alto es ínfimo hoy, con los salarios pisados”, agregó, cuestionando la narrativa oficial sobre la desaceleración de precios: “Todo sube, pero la inflación baja en la cabeza de alguno. El poder adquisitivo del que tiene trabajo cada vez está peor”.
Crítica a la “clase política” y el rol de la CGT
Uno de los puntos más álgidos de su análisis recayó sobre la labor legislativa. Vallejos evitó personalizar la responsabilidad en una sola fuerza, pero fue tajante respecto a quienes, habiendo llegado a sus bancas con banderas de defensa del trabajador, terminaron avalando el proyecto oficial.
“Esas conquistas -no las llamo derechos, son conquistas de siglos- no están atadas a la mano de ningún legislador que levante la mano. Tienen un poder prestado ocasionalmente”, advirtió. Al ser consultado sobre el rol de la CGT y el reclamo de una mayor presencia en las calles, el titular de la UOCRA Misiones devolvió la pregunta al electorado: “¿Dónde está la gente? ¿La CGT tiene gobernadores o legisladores? El poder absoluto lo tiene el pueblo en el voto, pero un pueblo sometido nunca es soberano”.
El futuro: judicialización y conflicto
Al margen de las declaraciones políticas, el camino que vislumbra el gremialismo misionero es el de la resistencia legal. Vallejos confirmó que, de sancionarse definitivamente la reforma, el conflicto se trasladará a los tribunales.
“Se judicializará. La CGT nacional tomará las medidas y nosotros vamos a acompañar. No se puede discutir en igualdad de condiciones si el empleador te dice ‘te pago esto si querés’ o ‘cuando puedo’. Eso ya lo vivimos”.
Para el dirigente, la Argentina actual funciona como una “ficha en una mesa de timba” donde la apuesta financiera ha desplazado a la industrialización. Sin paritarias fuertes ni convenios colectivos que equilibren la balanza, la UOCRA prevé un escenario de mayor conflictividad social en un país donde el parate de la obra pública ya ha dejado huellas profundas en la canasta básica de miles de familias.



