El inicio de febrero encontró a los productores misioneros atravesando un escenario complejo, marcado por altas temperaturas, lluvias escasas y un sol intenso que comenzó a impactar de lleno en la producción. El fenómeno climático se hizo sentir en un momento clave del calendario agrícola, cuando se inicia la preparación de los cultivos de invierno y se define buena parte del abastecimiento para los próximos meses.
Wilmar Müller, productor hortícola y tesorero de la Asociación de Interferias, explicó en FM 89.3 Santa María de las Misiones que el balance del año pasado había sido positivo hasta fines de diciembre, aunque la situación cambió de manera abrupta en las últimas semanas. “Hace quince días el sol fuerte y la falta de precipitación hizo de la suya”, afirmó.
Según detalló, el impacto no se limita a un solo aspecto, sino que atraviesa distintas áreas del sistema productivo. “Empieza a afectar todo lo que es producción, pastura, agua”, y agregó que los arroyos registraron una baja importante en su nivel. Si bien reconoció que era una situación esperable, remarcó que llegó antes de lo previsto.
El mes en curso resulta determinante para el sector hortícola, ya que marca el inicio de la plantación de invierno. Müller explicó que “en febrero arranca todo lo que es plantación de repollo, lechuga, todo lo que es hoja a campo”, y aclaró que los productores que cuentan con sistemas de cobertura pueden sobrellevar mejor el escenario.

“Hay muchos que ya tienen su infraestructura armada, entonces no es que les afecta tanto, aunque hay que regar un poco más”, indicó.
Sin embargo, advirtió que el grueso de la producción comienza en estas semanas y depende directamente del clima. “Esperemos que de acá a unas dos semanas disminuya el fuerte calor del sol y las cosas se pongan acorde para arrancar la plantación”, manifestó.
El impacto de las altas temperaturas también se refleja en las ferias francas. Müller explicó que durante el verano suele haber dificultades en la producción de verduras de hoja, una situación que se repite año tras año. “Cuando llega esta época, lo que afecta un poco es la producción de hojas”, afirmó, y precisó que “hay, pero no en tanta cantidad”.
Según indicó, las plantas no logran desarrollarse correctamente debido al calor extremo. No obstante, llevó tranquilidad al señalar que se trata de un proceso estacional. “Eso a partir de mediados de marzo, fines de marzo, ya se normaliza nuevamente”, explicó.
A pesar de este contexto, destacó un dato alentador vinculado al consumo. “Este fin de año las ventas en la feria mejoraron en comparación a años anteriores”, aseguró.
El referente subrayó que se registró un aumento en la concurrencia de compradores y una mayor demanda de productos locales. “Hemos notado un aumento de clientes, hay mucha gente que viene buscando productos misioneros”, señaló. Incluso mencionó un repunte en la venta de carne, un rubro que venía golpeado. “Hacía dos o tres años que no había tanta búsqueda de carne en la feria como este fin de año”, remarcó.
Según explicó, ese movimiento generó expectativas positivas entre los productores. “Ahora están con entusiasmo de vuelta, de empezar a aumentar la cría de pollo, cerdo y esas cosas, porque aumentó la demanda”, indicó.
Consultado por la situación económica, el productor reconoció que el escenario sigue siendo difícil.
“Está complicado, muy complicado, no rinde”, expresó, aunque consideró que el sector llegó a un punto desde el cual podría empezar a recuperarse.
Müller describió que los productores debieron ajustar gastos al mínimo. “Hoy se está usando y gastando solo lo esencial”, afirmó, y agregó que, pese a las dificultades, “todavía estamos pudiendo estirar el carro”. En ese marco, manifestó su deseo de que el año en curso permita una mejora sostenida.
El dirigente también se refirió a la situación de los productos regionales y cuestionó los precios que reciben los productores.
“Nuestros productos no están valiendo lo que corresponde”, afirmó, y recordó que muchos feriantes también son tabacaleros, yerbateros o mandioqueros. En ese sentido, sostuvo que “le bajaron el precio del productor allá abajo” y advirtió que, cuando falte materia prima, “lo van a tener que subir de vuelta”.
Otro factor que impulsó la llegada de consumidores a las ferias fue el fuerte aumento del precio de la carne en carnicerías tradicionales. Müller afirmó que los valores se dispararon hasta niveles difíciles de afrontar y remarcó que en las ferias se mantuvieron precios más accesibles. Según explicó, esa diferencia llevó a muchas familias a optar por la compra directa al productor, consolidando un nuevo nicho de consumo que podría sostenerse en el tiempo.
En cuanto a los costos, el tesorero de Interferias señaló que los insumos registraron subas importantes, especialmente semillas de calidad, fertilizantes e insecticidas. Frente a ese escenario, explicó que muchos productores buscan alternativas, como la elaboración de compost y la reducción del uso de químicos, aunque aclaró que siempre resulta necesario algún aporte adicional para lograr buenos rendimientos. Cuestionó además la falta de retroceso en los precios cuando el dólar baja y advirtió que esa dinámica perjudica a toda la cadena productiva.





