El sector maderero misionero retomó la actividad tras el receso de verano y, en ese marco, cerró un nuevo acuerdo salarial que abarca el primer trimestre de 2026. La negociación se dio luego de semanas de tensión entre sindicatos y cámaras empresarias, atravesadas por internas y demoras en la mesa paritaria. El entendimiento alcanzado contempla incrementos mensuales del 2 por ciento para enero, febrero y marzo.
En diálogo telefónico con FM de las Misiones, el secretario general del SOIME, Domingo Paiva, explicó que la discusión se reabrió a mediados de enero, tal como estaba previsto en el cronograma paritario. “Lo último que habíamos cerrado era hasta diciembre del 2025 y todavía nos queda cerrar el año paritario, que va de junio del año pasado a mayo de este año”, señaló.
Según relató, en un primer momento el gremio propuso acordar por cinco meses, pero finalmente se consensuó un esquema más acotado. “Después acordamos que se haga solamente por los tres meses, que es enero, febrero y marzo”, indicó, al detallar cómo se fue ordenando la negociación.
Paiva reconoció que el proceso no estuvo exento de conflictos. Afirmó que existieron dificultades para concretar reuniones y cuestionó la postura inicial de algunos representantes empresarios. “Eso por supuesto trajo el enojo de los paritarios y de todos los trabajadores”, expresó, al describir la negativa que se dio en una de las instancias clave.
El dirigente también hizo referencia a las internas dentro de FAIMA y a planteos que, según sostuvo, se alejaban del marco legal vigente. Explicó que la comisión paritaria está establecida por convenio colectivo de trabajo y remarcó que “eso es una ley”, por lo que no puede modificarse de manera unilateral.

Finalmente, tras nuevas gestiones, las partes volvieron a sentarse y alcanzaron un entendimiento. “Se acuerda un porcentaje para estos tres meses”, confirmó Paiva, al precisar que el incremento total será del 6 por ciento, distribuido en tres tramos iguales.
Pese al acuerdo, el gremio advirtió que el salario continúa muy por detrás del costo de vida. “Venimos hace mucho tiempo con prácticamente más de un veinte por ciento perdido de poder adquisitivo”, afirmó el secretario general, y aclaró que la situación no es exclusiva del sector maderero.
En ese contexto, explicó que las paritarias se encuentran condicionadas por el techo que impone el Gobierno nacional. “No iban a homologar ningún acuerdo que supere las mediciones del INDEC”, señaló, y agregó que esa limitación reduce el margen de discusión. “Realmente es ínfimo, es lo que se puede hoy acordar”, sostuvo.
Al analizar el panorama productivo, Paiva expresó preocupación por la falta de reactivación económica y el parate de la obra pública. Recordó que una gran parte del consumo de madera depende de ese motor. “Si esto no se reactiva, lamentablemente no hay un panorama claro”, advirtió.
Según indicó, muchas industrias trabajan actualmente con capacidad reducida. Estimó que el nivel de actividad ronda el 60 por ciento y remarcó que no existen anuncios concretos que permitan prever una recuperación en el corto plazo.
Consultado sobre el empleo, aseguró que no se registran despidos masivos ni cierres generalizados de aserraderos en Misiones. Sí mencionó algunos casos puntuales y advirtió sobre la situación de trabajadores temporarios que buscan alternativas laborales fuera del país.
Paiva confirmó que durante las semanas más tensas de la negociación el gremio se mantuvo en estado de alerta. “Si fuera necesario un paro lo íbamos a hacer”, afirmó, aunque aclaró que no se llegó a esa instancia tras el cierre del acuerdo.
Por último, reiteró el rechazo del sindicato a la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional. Consideró que no es la herramienta adecuada para reactivar la industria y alertó sobre posibles retrocesos en derechos adquiridos. “No es el camino y no es la herramienta necesaria”, sostuvo, al señalar que existen otros mecanismos para promover el crecimiento sin perjudicar a los trabajadores.



