El sistema aeroportuario nacional se encamina a una parálisis operativa de alcance federal luego de que la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) ratificara un paro general de actividades que entrará en vigencia desde la hora 0 del lunes 9 de febrero.
La medida fue confirmada tras una asamblea realizada en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y afectará de manera directa los servicios de control, administración y fiscalización en todas las terminales del país, tanto las gestionadas por Aeropuertos Argentina como las bajo órbita estatal, según informaron fuentes gremiales.
Desde el sindicato señalaron que la decisión responde a una falta total de instancias de mediación. De acuerdo a lo expresado por Marcelo Belelli, secretario general de ATE-ANAC, la ausencia de convocatorias oficiales por parte del Ejecutivo Nacional agotó los plazos de negociación y derivó en la adopción de medidas de fuerza en plena temporada estival.
“No hemos tenido ningún tipo de convocatoria al diálogo. Por eso se mantiene el paro dispuesto para el lunes próximo desde la cero hora. Avisamos a la comunidad y a las compañías aéreas para que puedan reprogramar los vuelos que se verán afectados”, afirmó Belelli.
Ejes del conflicto y reclamos
El núcleo de la controversia gira en torno a la denuncia de recortes salariales compulsivos aplicados sobre haberes ya liquidados, una práctica que el gremio considera una violación de acuerdos paritarios vigentes.
La conducción sindical apuntó además contra el Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, a quien atribuyen una postura de “intransigencia extrema” que bloqueó cualquier avance en las mesas de diálogo.
Entre los principales reclamos se encuentran:
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Recomposición urgente de la escala salarial frente a la inflación acumulada.
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Anulación de los descuentos salariales aplicados de manera unilateral.
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Garantías sobre las condiciones de seguridad operativa en las terminales aéreas.
Antecedentes de conflictividad
El paro anunciado para el lunes se inscribe en un proceso de conflictividad sostenida dentro del sector aeronáutico. Durante 2024, el sistema aerocomercial atravesó paros parciales y asambleas que llevaron al Gobierno a declarar la esencialidad del servicio, una decisión que aún genera controversias judiciales.
En 2025, la crisis del servicio de rampa de Intercargo profundizó las tensiones, con paros sorpresivos que derivaron en una reestructuración del sistema de servicios de tierra y ampliaron la confrontación entre los gremios estatales y las áreas de transporte.
A ese escenario se sumó la incertidumbre en torno al futuro de Aerolíneas Argentinas, que funcionó como catalizador de medidas de fuerza solidarias por parte de sindicatos como ATE-ANAC, en defensa de la estabilidad laboral del ecosistema aeronáutico.
Impacto operativo y escenario abierto
El impacto más severo del paro se espera durante la franja horaria matutina del lunes, momento de mayor concentración de vuelos nacionales e internacionales. El gremio instó a las compañías aéreas a reprogramar preventivamente sus servicios para evitar el colapso de las terminales y reducir las afectaciones a los pasajeros.
Hasta el momento, no hay señales de una convocatoria de última hora por parte de la Secretaría de Trabajo para dictar una conciliación obligatoria, lo que mantiene la incertidumbre sobre la operatividad aérea al inicio de la próxima semana.
Fuente: Agencia de Noticias NA





