Un reciente informe sobre siniestralidad y litigiosidad en el sistema de Riesgos del Trabajo volvió a poner el foco en las profundas diferencias entre provincias argentinas.
En ese mapa desigual, Misiones aparece como una de las jurisdicciones con menor nivel de judicialización de los accidentes y enfermedades laborales, un dato que contrasta de manera marcada con los grandes distritos del centro del país. Según el relevamiento correspondiente a 2023, Misiones registró 7.202 siniestros laborales -sumando accidentes de trabajo, enfermedades profesionales y accidentes in itinere- y solo 121 juicios, lo que representa apenas el 2% del total. Se trata de uno de los índices más bajos entre todas las provincias adheridas al sistema, muy por debajo del promedio nacional, que se ubicó en el 10%.
Un contraste con otras
El informe muestra que la litigiosidad no guarda una relación directa con la cantidad de trabajadores o el volumen de actividad económica, sino con criterios judiciales y periciales dispares.
En el extremo opuesto a Misiones se ubican CABA, Santa Fe y Mendoza, donde el 17% de los siniestros termina en juicio, es decir, casi uno de cada cinco casos. En la provincia de Buenos Aires, el distrito con mayor volumen absoluto, se registraron más de 222 mil siniestros y 17.694 juicios, lo que arroja una litigiosidad del 8%, considerada intermedia. Córdoba y Neuquén también se ubican en ese rango medio, con valores que oscilan entre el 9% y el 11%. Además de Misiones, provincias como Corrientes, Chaco y Formosa muestran niveles aún más bajos, con litigiosidad igual o inferior al 1%, mientras que Entre Ríos, Río Negro, San Juan y Tierra del Fuego se mueven en una franja baja, entre el 2% y el 4%, de acuerdo al informe.

El caso Misiones: pocos juicios
Los datos desagregados refuerzan la singularidad misionera. En accidentes laborales, Misiones tuvo 5.657 siniestros y solo 88 juicios (2%).
En enfermedades profesionales, se registraron 193 casos y apenas 15 juicios (8%), una proporción muy inferior a la de provincias como Mendoza, donde el 92% de las enfermedades profesionales deriva en litigio, o Córdoba y Neuquén, con valores cercanos al 70%.
En los accidentes in itinere, Misiones contabilizó 1.352 siniestros y solo 18 juicios, lo que equivale a un 1%, nuevamente entre los registros más bajos del país.
Qué explica la diferencia: el estudio del IERAL sostiene que estas brechas no responden a diferencias reales en la gravedad de los siniestros, sino a criterios judiciales disímiles en la evaluación del daño laboral. Mientras que las comisiones médicas aplican parámetros homogéneos a nivel nacional, muchas justicias provinciales utilizan criterios propios, lo que genera una fuerte dispersión en los porcentajes de incapacidad reconocidos y, en consecuencia, incentivos a litigar. En provincias con baja litigiosidad, como Misiones, el sistema administrativo logra cerrar la mayoría de los casos sin llegar a los tribunales, lo que reduce costos, otorga previsibilidad y evita la masificación de juicios por incapacidades leves.
A nivel nacional, el informe advierte que las enfermedades profesionales son cinco veces más litigiosas que los accidentes, aun cuando muchas de ellas implican incapacidades menores.
Un dato que pesa
En un contexto donde el sistema de riesgos del trabajo vuelve a mostrar signos de tensión por el crecimiento de los juicios a nivel país, Misiones aparece como un caso atípico. Con baja litigiosidad y menor judicialización, la provincia se despega del patrón dominante y se ubica entre las jurisdicciones donde el esquema funciona con mayor previsibilidad.
El contraste con los grandes centros urbanos vuelve a instalar un debate de fondo: la necesidad de reglas homogéneas y criterios uniformes para evitar que, ante un mismo siniestro, el resultado dependa más de la provincia donde ocurre que de la gravedad real del daño sufrido por el trabajador





