La crisis económica nacional empieza a reflejarse con nitidez en uno de los eslabones más sensibles del sistema comercial: la cadena de pagos. En el último año, los cheques rechazados en el sistema financiero argentino crecieron cerca de un 200%, un salto que expone las dificultades de empresas y personas para cumplir con sus compromisos y que golpea con mayor fuerza a las pymes.
Según el Informe de Pagos Minoristas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), durante noviembre se compensaron 4,7 millones de cheques -entre físicos y electrónicos- por un total de $18,6 billones. De ese universo, 100.603 cheques fueron rechazados, una cifra que marca un deterioro significativo del sistema de pagos.
La comparación interanual es aún más contundente: entre noviembre de 2025 y el mismo mes de 2024, los rechazos por insuficiencia de fondos aumentaron un 189,5%, es decir, casi se triplicaron.
Este escenario nacional tiene su correlato en Misiones, donde comerciantes y empresarios advierten un aumento simultáneo de cheques rechazados y de estafas con documentos falsos, en un contexto de recesión, caída del consumo y falta de liquidez.
La combinación de atrasos en los pagos y maniobras fraudulentas está generando pérdidas económicas y un clima de creciente desconfianza en las operaciones comerciales.
Uno de los casos más sensibles es el denunciado por la Cooperativa Agroindustrial de Misiones, que alertó sobre estafas reiteradas mediante cheques apócrifos emitidos a nombre de la entidad.
Según informaron sus directivos, la maniobra delictiva se repite desde hace al menos dos años y afecta principalmente a comercios de la zona centro de la provincia, con montos cada vez más elevados.
Desde la cooperativa explicaron que los estafadores aprovechan el prestigio de la institución para colocar cheques falsos que los comerciantes aceptan de buena fe.
Ante esta situación, la entidad recomendó verificar siempre la autenticidad de los cheques, ya sea mediante el banco emisor o contactando directamente a la cooperativa, y aclaró que ya no utiliza cheques físicos como medio de pago, justamente para evitar este tipo de fraudes. Cualquier cheque presentado a su nombre, remarcaron, debe considerarse sospechoso.

Dejaron de ser una excepción
La problemática se extiende al conjunto del sector PyME. Un relevamiento reciente de la Confederación Económica de Misiones (CEM) confirmó que los cheques rechazados dejaron de ser una excepción. Según la encuesta, solo el 28% de los empresarios consultados no recibe cheques. Entre quienes sí los utilizan, un 10% afirmó recibir cheques rechazados con frecuencia, un 21% de forma ocasional y un 24% de manera esporádica.
Desde la entidad empresaria reconocen que en los últimos meses crecieron las denuncias por cheques adulterados, especialmente en empresas de mayor volumen, como secaderos de yerba mate, firmas tealeras, comercios del interior y compañías vinculadas a la forestoindustria.
Si bien aclaran que no todos los casos responden directamente a la recesión, admiten que la crisis de pagos genera un terreno propicio para este tipo de delitos.
A este panorama se suman hechos policiales recientes en distintas localidades de la provincia, con estafas millonarias vinculadas al uso de cheques falsos y operaciones comerciales frustradas. Las investigaciones en curso refuerzan la percepción de que se trata de una problemática en expansión.
El trasfondo económico ayuda a explicar la situación. La caída del consumo, el aumento de la mora y la escasez de financiamiento presionan sobre la liquidez de las empresas. En ese contexto, los rechazos bancarios se multiplican y, en paralelo, aparecen maniobras fraudulentas que agravan la fragilidad de la cadena de pagos.
Frente a este escenario, distintos sectores recomiendan avanzar hacia instrumentos más seguros, como el ECHEQ, que reduce riesgos al operar de manera digital. Sin embargo, su implementación aún no es plena en Misiones, sobre todo en el interior.
Mientras tanto, las pymes enfrentan un doble desafío: sostener la actividad en un contexto recesivo y protegerse de fraudes que profundizan la crisis de confianza en los medios de pago.





